Juzgan en Florida al mayor "capo" del narcotráfico

El colombiano Fabio Ochoa, considerado uno de los mayores «capos» del narcotráfico mundial y acusado de haber distribuido toneladas de cocaína en Estados Unidos, será juzgado desde la semana próxima en un tribunal federal de Miami (Florida, sudeste) entre inusuales medidas de seguridad.

Ochoa, de 45 años, ex dirigente del desaparecido cártel de Medellín, está detenido desde setiembre de 2001 en Miami, adonde llegó tras ser extraditado de Colombia. Está acusado de haber dirigido una organización que, en 1998 y 1999, introdujo en Estados Unidos un promedio mensual de 30 toneladas de cocaína.

Puede ser condenado a 30 años de prisión si es hallado culpable.

Su juicio está previsto a partir del lunes próximo, cuando se procederá a la selección del jurado, y puede durar al menos entre cinco y seis semanas, según la oficina del juez federal Michael Moore, encargado del caso.

Por razones de seguridad, el jurado que determinará o no la culpabilidad de Ochoa será de carácter anónimo.

Los nombres de sus integrantes no serán revelados. Además el jurado recibirá escolta especial de agentes federales dentro y fuera del tribunal.

El carácter anónimo de un jurado es una medida de protección raramente utilizada en la justicia estadounidense. Se recurre a ella generalmente en juicios a miembros de organizaciones criminales, u otros casos en los que se considera que la seguridad de los miembros del jurado pueda verse afectada.

Ochoa, que se declaró «no culpable» de los cargos que pesan sobre él en EEUU, había sido arrestado en octubre de 1999 en Medellín (noroeste de Colombia), en el marco de la multinacional «operación Milenio» que permitió atrapar a otros 30 presuntos jefes del narcotráfico.

Fabio, así como sus hermanos Jorge y Juan David, se aliaron hace tres lustros con Pablo Escobar, líder del desarticulado Cartel de Medellín y abatido en diciembre de 1993 por policías de élite. Los Ochoa capitularon en diciembre de 1990 y se ampararon en una ley especial que contemplaba rebaja de penas y la no extradición para los criminales que se entregaran a las autoridades, confesaran sus delitos y delataran a sus compinches.

Ochoa salió de prisión en 1996 y, según afirma, no volvió a traficar con drogas, contra la aseveración de las autoridades de Bogotá y Washington.

En 1997, el Congreso de Colombia restableció la extradición a EEUU, seis años después de que los narcotraficantes desataran una campaña terrorista en varias ciudades del país para expresar su rechazo a esa figura jurídica.

Desde entonces, además de Ochoa, varias decenas de presuntos narcotraficantes colombianos han sido enviados a Estados Unidos. Entre ellos figura otro señalado «capo», Alejandro Bernal (alias Juvenal), extraditado a Miami en octubre de 2001 y que puede convertirse en pieza clave del juicio contra Ochoa.

Según informaciones de la prensa, Juvenal, también detenido durante la «Operación Milenio», llegó a un acuerdo con la fiscalía estadounidense para convertirse en testigo de cargo contra Ochoa. Ello permitiría a la acusación disponer de un testimonio e informaciones muy valiosas sobre la red de narcotráfico que según la acusación dirigía Ochoa. *

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