Ayer ocurrió el tercero en tres semanas

Secuestro de buses, de "moda" en Alemania

Hasta el momento los episodios han culminado de manera exitosa sin derramamiento de sangre, salvo en el primero de ellos que, para poner fin a la aventura, un comando especial de operaciones asaltó la unidad secuestrada y redujo a balazos al delincuente. En todos los incidentes aparecen motivaciones diferentes, por lo que se teme que cualquier desequilibrado pretenda por esta vía comenzar a solucionar sus problemas.

Ayer se volvieron a vivir momentos de tensión en la sociedad alemana, cuando la televisión volvía a mostrar imágenes de la toma de un unidad de transporte de pasajeros. Si bien no se ha llegado al extremo de la psicosis colectiva, los alemanes se preguntan por estos días si al abordar un ómnibus llegarán a sus destinos sin contratiempos, o si se convertirán en protagonistas involuntarios de un secuestro.

En el tercer caso de similares características el alivio llegó más veloz que en otros casos, no como en los anteriores que fueron largas horas de trayecto bajo control del secuestrador, que parecía estar reviviendo la película Máxima Velocidad, aquella en la que un trastornado toma el dominio de un autobús.

La calma arribó en esta oportunidad cuando la policía anunció que tras 50 minutos había puesto fin pacíficamente a la toma de rehenes en un bus municipal de Berlín, por un hombre armado que amenazaba a tres pasajeros y al chofer.

El individuo fue controlado tras la intervención de un comando especial de la policía y los tres pasajeros, así como el chofer, pudieron abandonar el vehículo sanos y salvos, precisaron las fuentes policiales asegurando que no se registraron heridos.

El secuestrador, cuyas motivaciones no han sido aún clarificadas, estaba armado de un cuchillo, según un portavoz de la policía.

La toma de rehenes se registró en una plaza del sector oeste de la capital. Esta es la tercera ocasión en menos de tres semanas que un bus con pasajeros es secuestrado en Alemania, constituyendo el segundo caso que se registra en la capital alemana. Los dos primeros secuestros tuvieron también un pacífico epílogo.

El viernes pasado, un libanés de 17 años, que reclamaba esencialmente la liberación del presunto terrorista Ramzi ben Al-Shaiba, había desviado en Bremen (norte de Alemania) un autobús, reteniendo como rehenes durante siete horas hasta a 16 personas, antes de entregarse sin resistencia a la policía.

Anteriormente, el 9 de abril, un bus de la compañía municipal de Berlín fue desviado de su ruta tras un asalto. Todos los pasajeros fueron liberados sanos y salvos, pero el secuestrador resultó herido de bala en el hombro durante el operativo rescate. (En base a agencias) *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje