Actúan con sofisticado equipamiento y no dejan huellas por ningún lado

Emulos de "Rififí" saquearon varias viviendas salteñas

Personal policial a cargo del comisario Raymundo Silveira continúa trabajando en relación a los hurtos de joyas que se han registrado en los últimos días, aunque hasta el momento no han surgido pistas concretas ni hay detenidos. La audacia de los hábiles «escruchantes», que en uno de los casos, se habrían duchado, comido, bebido whisky y pernoctado en la vivienda donde procedieron a robar numerosas alhajas, ocasiona desvelos al personal de la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Salto.

El robo más «rentable» lo obtuvieron el jueves por la noche, de la finca de calle 25 de Agosto al 29, donde dejaron todo en completo desorden y también se hicieron un tiempito para beber whisky, aunque en este caso prefirieron beber de la botella, sin ensuciar vasos. Los malvivientes estaban bien informados, en cuanto a que la familia de la casa estaba ausente, había viajado al interior del departamento el lunes, pero hasta el martes había hecho visitas periódicas, a su hogar, hallando todo en orden.

Los ladrones ingresaron el jueves a la noche o en la tormentosa madrugada del viernes y fueron a lugares específicos, los dormitorios de camas grandes y el sitio de la caja fuerte. Después no hicieron otro estrago, lo que hace presumir que buscaban específicamente joyas y dinero. Tal es así que en el caso de papeles y documentos dejaron todo como lo habían hallado.

Según se informó a LA REPUBLICA, los hábiles ladrones operaron con guantes y, además, con un esmerado equipamiento, incluso con artefactos eléctricos, en cuanto en este caso la caja fuerte fue «trabajada» con fuego «probablemente un soplete o una soldadora», y hasta se intentó hacer algún tipo de perforación en las bisagras, cosa que no lograron. Creen los investigadores la acción fue efectuada por los malvivientes antes de hallar una llave que estaba oculta en un lugar secreto que sólo conocían dos o tres integrantes de la familia damnificada.

El botín arrojó a los ladrones joyas muy valiosas, que tienen para los damnificados, además del valor económico en sí, un gran valor afectivo, porque en algunos casos estaban en la familia desde hacía varias generaciones, quizás más de cien años.

Se llevaron en el «escruche» piezas numismáticas de alto valor, una pulsera que tenía monedas del estilo de libras, pero que en realidad son monedas de oro alemanas, francesas y similares, unidas bajo forma de brazaletes. Cada una de estas piezas tenía alrededor de seis libras. Había entre la joyería hurtada algunas reliquias, de la época de Luis XV, del año 1700 aproximadamente, que ya no se consiguen y cuyos brillantes eran de dimensiones importantes. *

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