Se entregó acompañado de su hijo abogado y dijo estar arrepentido

Volvió del Brasil dos años después de matar a su mujer

Este hombre, que es abogado y está radicado en Bagé, trajo a su progenitor para que se presentara ante la Justicia de Artigas, diciendo que estaba arrepentido y que además, extrañaba a los dos hijos que había tenido con la mujer que había asesinado. Los celos habrían sido la causa fundamental de aquel homicidio. Ayer fue procesado por el delito de «homicidio especialmente agravado» por el Juez Letrado de 1er. Turno doctor Mijaíl Rotta.

Los hechos ocurrieron el 18 de abril de 2001 en el domicilio ocupado por la pareja formada por Mildre Jackeline Alvez, de 36 años y su compañero, el fotógrafo Carlos Julio Lamego Campos de 60 años. Ambos residían en una finca ubicada en las calles Paraguay y Blas Melo, frente mismo al Liceo Nº 3 de la capital departamental, en dominios de la Seccional 2ª. Con la pareja vivían dos pequeños hijos, una niña de 8 años y un varón de 14.

Fue a la hora 14.30 que los vecinos avisaron a la Policía de haber escuchado una fuerte discusión en la casa señalada, seguida por dos estampidos de arma de fuego. Cuando las autoridades llegaron a la finca encontraron a la mujer caída en el dormitorio en medio de un baño de sangre. Estaba con la ropa interior y tenía los pantalones a la altura de las rodillas. De inmediato se dio la orden de captura del compañero, comprobándose poco después que el homicida había logrado cruzar el puente internacional internándose en territorio brasileño.

Desde ese momento se le perdió la pista, pese a que se solicitó su captura a la Policía del vecino país.

Las pericias forenses y técnicas realizadas en aquel entonces permitieron establecer que el hombre había golpeado en la cabeza a su mujer utilizando una piedra. Esta apareció ensangrentada y con restos de cabello de la infortunada Mildre Jacqueline, quien además presentaba dos tiros en la mama derecha. Los disparos le afectaron el pulmón, con compromiso de la arteria aorta, causándole la muerte inmediata.

Arrepentido

La piel de la occisa presentaba tatuaje de pólvora, lo que evidenciaba que el hombre le disparó a pocos centímetros para ejecutarla cuando aún estaba inconsciente por el golpe en la cabeza. Como se dijo, el asesino cruzó al Brasil por el puente ubicado a pocas cuadras, permaneciendo prófugo durante dos años. Recientemente su hijo, fruto de un matrimonio anterior, se recibió de abogado en la ciudad de Bagé.

Y entonces le aconsejó a su padre que se presentara para enfrentar a la Justicia por el delito cometido y de esa forma tranquilizar su conciencia. Así lo acordaron y el profesional entabló contacto con la Justicia Letrada de Artigas, donde le informaron que lo acompañara a presentarse en la Dirección de Investigaciones a los efectos de cumplir los trámites previos antes de ser conducido al Juzgado.

Las actuaciones en la Jefatura de Policía de Artigas fueron supervisadas por su titular, inspector Carlos Echavarría Dolagaray. Desde allí fue conducido hasta el Juzgado, donde el imputado manifestó sentirse arrepentido por el crimen cometido, señalando además que quería ver a sus hijos, ya que los estaba extrañando debido al tiempo transcurrido. El homicidio ocurrió dentro de la casa y sin testigos, por lo que la Justicia contaba solamente con la declaración del autor, que en los aspectos fundamentales coincidieron con los peritajes realizados por la Policía Técnica.

Sobre el móvil del hecho, ha trascendido, aunque no de forma oficial, que la pelea entre la pareja fue motivada tras una arranque de celos de parte del hombre.

Tras la instancia judicial, el magistrado actuante ordenó ayer el procesamiento con prisión del causante bajo el cargo del delito de «homicidio muy especialmente agravado». *

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