El estanciero indicaba el lugar, los menores robaban y el comerciante vendía

Cayó banda de abigeos dirigida por un carnicero y un productor

La «punta del ovillo», que puso en marcha el paciente trabajo de los investigadores, fue la denuncia que radicó un productor rural del paraje Camino Los Cerros, quien informó que desde hace cuatro años a la fecha faltaban de sus campos 99 lanares avaluados en 1.800 dólares. «Primero pensé que el mío era un caso más, como lamentablemente le sucede a tantos otros productores», dijo el denunciante a los uniformados.

«Pero al comprobar que seguía pasando el tiempo y los animales continuaban desapareciendo, consideré que tenía todo el derecho de exigir a las autoridades que me solucionaran el problema». El personal policial, con el apoyo de la Brigada de Prevención y Represión del Abigeato (Bepra) detuvo a por lo menos diez menores de edad en averiguaciones por lo que venía sucediendo de larga data. Varios de ellos admitieron que habían hurtado esos lanares con el apoyo de un adulto, de 53 años, que es vecino del productor damnificado. En el transcurso de las pesquisas se pudo establecer que estos mismos menores habían cometido actos similares en campos ubicados en jurisdicción de las Seccionales 1ª de Colonia y 15ª de Riachuelo, donde faenaron sesenta lanares y 22 vacunos.

Carnicero implicado

Los jovencitos, con la complicidad del adulto que oficiaba de «jefe» de la banda, se ocupaban de hacer el «trabajo sucio» y luego el mayor de edad le vendía la carne a un carnicero de la ciudad de Colonia, quien pasaba a levantar la mercadería en un vehículo de su propiedad en los lugares cercanos a las faenas. El hacendado hacía la parte más liviana del trabajo, pues se encargaba de avisar a los menores dónde cometer el robo y la faena, para luego indicar al carnicero el lugar donde debía recoger la carne.

Una vez detenido, el comerciante confesó que también había comprado varios vacunos carentes de la correspondiente guía de propiedad y tránsito a un productor rural que de esa forma colaboraba para que la cadena delictiva continuara funcionando con la carnicería siempre abastecida.

Al efectuar un allanamiento en el comercio, los agentes incautaron gran cantidad de chorizos allí elaborados, que no contaban con la correspondiente habilitación bromatológica.

Puesto el caso a disposición del juez de Colonia, éste dispuso el procesamiento del hacendado de 53 años y del comerciante, de 42, siendo ambos remitidos a la cárcel de Piedra de los Indios. Los menores de edad involucrados en el hecho fueron entregados a sus padres o responsables.

Autoridades policiales indicaron a LA REPUBLICA que «ha sido uno de los golpes más fuertes asestado al delito de abigeato, que por desgracia ha tenido en este departamento un gran incremento en los últimos años». *

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