La familia de un preso canario denunció que murió por golpiza
El joven tenía 19 años y había ingresado a prisión a poco de cumplir la mayoría de edad, el 22 de mayo de 2002, lo cual indica que no tenía antecedentes penales. El delito que le tipificó el juez de Pando en aquel entonces fue «hurto en grado de tentativa».
Su padre, Mario Carro Espinosa, dijo ayer a LA REPUBLICA que su hijo les iba a conseguir llantas a dos menores, para lo cual recibió $ 200. No lo hizo y se quedó con el dinero, lo cual fue denunciado. No hubo careos ni posibilidad de defensa, sostuvo el entrevistado, todo lo cual determinó que su hijo ingresara a la cárcel de Canelones.
A casi un año de ser procesado, el muchacho había logrado por su buena conducta el acceso a salidas transitorias. Tenía 12 horas cada mes.
En febrero y marzo el permiso se concretó los días 15, por lo cual el viernes 11 de abril su madre se comunicó con la cárcel para saber si estaba todo en regla para la próxima salida.
Explicaron los familiares que en prisión les recordaron que eran los 15. Sin embargo el 12 de abril un compañero de reclusión de Adrián llegó hasta la casa de éste y les informó que estaba sancionado y que por tanto no tendría salida durante abril.
Versión familiar
Mario Carro sostuvo que después del 15 de abril tomaron conocimiento, por parte de las autoridades del Penal, de que su hijo estaba enfermo. En este sentido, le informaron que estaban tratando de obtener una cama en algún CTI, habiéndolo intentando en Florida y en el Filtro de Montevideo. Terminó en el hospital de Canelones.
El domingo pasado recibieron una comunicación sobre la muerte. De acuerdo a la información que les fue suministrada, el deceso fue producto de una insuficiencia pulmonar, constatándose el mal funcionamiento del sistema de oxigenación, y la presencia de pus en su interior. Les dijeron que esto podía corresponderse con un cuadro de tuberculosis, o que de lo contrario podía deberse al Sida.
La madre del muchacho agregó que su hijo medía un metro con noventa y pesaba 90 kilos. En este sentido afirmó que cualquiera de las enfermedades mencionadas provocan una pérdida de peso y un decaimiento físico, lo que no habría acontecido con Adrián, según sostienen. «Mi hijo entró sano a la cárcel», sostuvo.
La mujer dijo que el lunes recibió una llamada desde la cárcel de parte de un compañero de su hijo, quien aseguró que previo al 15 de abril hubo una requisa y que a Adrián la Policía le rompió un walkman y otras pertenencias. Esto motivó su reacción, golpeando a un funcionario. Días después de esto, de acuerdo a la versión que dan los presos (que dijeron estar dispuestos a declarar lo que ocurrió) el joven habría sido golpeado duramente.
La sanción y suspensión de la salida habrían estado motivadas por el estado en que habría quedado el joven. Su padre dijo que vio su cuerpo y que al menos presentaba marcas en la zona del cuello y los hombros. Exigió que el tema se investigue a fondo.
Versión policial
Sin embargo, de acuerdo a fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA, la muerte de Adrián Carro se debió a una suerte de neumopatía fulminante que en poco más de 80 horas terminó con su vida. En este sentido, por disposición del jefe de Policía de Canelones, inspector José Luis Pereira Roldán, el caso fue pasado a forense, al tiempo que notificó de la situación a la Justicia.
En este sentido, un primer informe de la autopsia fue entregado a los familiares y en él constatarían las complicaciones neumonales que habrían causado el deceso. Por su parte, el diputado Edgar Bellomo, integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento, explicó a LA REPUBLICA que tomó contacto con la situación en las primeras horas de la tarde de ayer y que a partir de entonces procuró mayores elementos.
En este sentido señaló que la versión que le aportaron allegados a los familiares, sobre una muerte devenida de una golpiza, difiere de la policial. Señaló Bellomo que mantuvo un largo contacto con el jefe de Policía de Canelones, y que también se comunicó por el tema con el ministro del Interior, Guillermo Stirling. En ambos casos se le dieron garantías de que no había habido abuso de parte de la guardia carcelaria.
El legislador dijo que en definitiva será la Justicia la que defina la situación, pero no dejó de remarcar su preocupación por esta nueva muerte que se produce en una cárcel uruguaya, más aún tratándose de una persona joven con posibilidades de rehabilitarse. *
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