Dos jóvenes a la cárcel por error
La confesión salvadora correspondió a uno de los procesados por la rapiña a un empresario carmelitano, hecho que fue publicado por LA REPUBLICA días atrás, y que causó conmoción en el departamento de Colonia ya que uno de los malvivientes hirió a su compañero y casi mata a una de las víctimas. El procesamiento fue a mediados de marzo y estuvo a cargo del juez de Carmelo, Carlos Colmenero.
Todo comenzó a mediados de aquel mes cuando una pareja fue asaltada por tres encapuchados mientras intimaban dentro de un auto. Los amenazaron con armas de fuego, los despojaron del dinero que poseían y agredieron al hombre antes de huir.
De acuerdo a lo investigado por LA REPUBLICA, los elementos con los que contó el juez para procesar a los dos jóvenes detenidos en torno al caso fueron que uno de ellos tenía antecedentes por hurto y el otro por abigeato. A su vez, fueron «reconocidos» por las víctimas en base a «la voz y la indumentaria», mientras que la Policía encontró un revólver en el lugar donde paraba uno de ellos.
Ni la fiscalía que formalmente presentó la acusación, ni la abogada de oficio que defendió a los acusados, presentaron objeciones a la decisión del juez de enviarlos a la cárcel. De nada sirvió que los individuos sostuvieran en todo momento que eran inocentes y que tenían testigos dispuestos a contar que ese día estaban con ellos a la hora de los hechos. Para todos fue un caso cerrado.
Colmenero: «Es normal»
El juez Carlos Colmenero afirmó por Radio Carmelo que enviar inocentes a la cárcel «es una situación normal dentro de la Justicia». Dijo que «una persona puede ser, a lo largo de un proceso, encontrada inocente. De hecho, no es la primera vez que tengo que dictar sentencia absolviendo a una persona porque no se reunió prueba. Ese es el sistema, funciona así».
En la entrevista realizada días atrás, Colmenero confirmó lo ocurrido con la confesión del encarcelado: «Efectivamente, hubo un recluso que a fines de la semana pasada manifestó voluntariamente que había sido el responsable de una rapiña por la cual se encontraban procesadas dos personas. Personal de Cárceles, de Investigaciones y de la seccional local se pusieron a trabajar en el tema. Se hicieron nuevas detenciones y estuvimos verificando que sus dichos tuvieran la veracidad suficiente».
Culminadas las actuaciones, el magistrado explicó que procesó al preso confeso como autor de rapiña y que a su hijo menor se le inició proceso infraccional como autor inimputable de un delito de rapiña. En este sentido sostuvo que estaría comprobada la inocencia de los dos jóvenes imputados incorrectamente: «El inicio de un proceso penal no significa una condena. A estas dos personas que fueron procesadas inicialmente se las procesó teniendo un cúmulo de probanzas, que dieron como para estimar que existían elementos de convicción suficiente para iniciar un juicio. Dada las características del delito y que los individuos tenían antecedentes penales, se dispuso el procesamiento con prisión, que es lo que corresponde legalmente».
«Pedimos justicia»
«Nos queríamos morir pensando que íbamos a estar cinco años como mínimo en la cárcel por algo que no habíamos hecho», expresaron a LA REPUBLICA Andrés Martínez y Diego Santos a poco de recuperar la libertad.
Estaban cansados pero la indignación era mayor. La entrevista se hizo luego que caminaran desde las cuatro de la tarde cuando las puertas del penal de Piedra de los Indios se cerraron a sus espaldas, hasta las diez de la noche que llegaron a sus casas.
Martínez y Santos reconocen que han tenido problemas con la Justicia pero «eso no nos hace delincuentes para toda la vida», dijeron y reclamaron explicaciones sobre lo que les pasó: «Ahora queremos justicia nosotros».
Por eso cuentan cómo les allanaron la vivienda y los llevaron presos. Les dijeron que era «por rapiña» pero al otro día los soltaron porque no habían encontrado ninguna prueba. Días después los volvieron a detener tras nuevos allanamientos y los condujeron al Juzgado: «Ahí nos preguntaron qué hicimos el sábado a la noche. Dijimos lo que habíamos hecho esa noche y enseguida nos llevaron para la comisaría y de ahí a la cárcel. No nos dijeron por qué nos llevaban ni nos preguntaron nada más».
El sábado 15 de marzo cuando ocurrió la rapiña por la cual los procesaron, uno estaba con su novia y el otro estaba con amigos en la sede de Wanderers: «Dimos nombres de testigos que estaban con nosotros pero a ellos no les preguntaron. Lo único que nos dijeron era que había dos personas que nos señalaban», explicaron.
Sobre los días que pasaron tras las rejas no quieren comentar mucho y se ve que tienen miedo porque pueda llegar alguna represalia: «La pasamos mal… muy mal. No nos podíamos resignar a pensar que íbamos a pasar allí entre cinco y siete años», expresaron.
El día que llegaron a prisión HOA y JCRG, verdaderos autores del delito por los cuales Martínez y Santos estaban presos, «vinieron a donde estábamos nosotros y nos dijeron que no teníamos por qué estar ahí, que ellos habían sido los autores de la rapiña y que querían declarar para que quedáramos libres».
No hay ni parentesco ni amistad entre ellos: «No los conocíamos. Fuimos a declarar y contaron todo con lujo de detalles; cosas que nosotros no podíamos saber porque no teníamos nada que ver con el hecho», recordaron. «Para mí hubo abuso de autoridad, no sé cómo decirlo… no se puede encarcelar a dos personas sólo por la apariencia y por la voz; es un disparate», afirmaron. *
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