Las conclusiones del forense Guido Berro, quien sostiene en más de un 90 por ciento que la muerte de Carlos Aguirre se trató de homicidio, tiene parte de su fundamento en la trayectoria de la bala que terminó con su vida.
“Herida transficiante por proyectil de arma de fuego con orificio de entrada en región retro-auricular izquierda con tatuaje y ahumamiento en trayecto y hueso. Trayecto de abajo a arriba, de atrás a adelante y discretamente de izquierda a derecha. Con orificio de salida en región frontal sobre la lÃnea media a cinco centÃmetros de la nariz (por encima), estallido de cráneo con trasos de fracturas que parten de ambos orificios. Fractura de base de cráneo”. Esto fue lo dictaminado en la autopsia. Aguirre era diestro para el manejo de armas. Si se hubiera matado con la derecha, tendrÃa que haber pasado su brazo por frente su cara para colocar el caño detrás de su oreja.
Las fuentes policiales en su momento habÃan dicho a LA REPUBLICA que esa herida tenÃa “sÃntomas de ejecución”, lo cual ahora parece ser el extremo que procura determinar la justicia en esta nueva etapa de las investigaciones. *
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