Luego de festejar su centenariofalleció en trágico accidente
El primero de los episodios conmovió a todo el país dada las singulares características del suceso. Una familia entera se había reunido en el balneario Aguas Blancas a celebrar los 100 años de Toribio Carlos Orges, el más veterano del clan, y afincado en la localidad de Solís de Mataojo.
Almorzaron todos juntos y compartieron el particular momento con la alegría de ver a Toribio llegar al centenario. Pero a pesar de la especial ocasión las diferencias familiares salieron a luz una vez más, y se desató una fuerte discusión. Una parte de la familia, la que había llegado con el agasajado, se retiró apresuradamente del cumpleaños.
Trece personas subieron a la camioneta Nissan chapa P3-1605 y emprendieron el regreso hacia Solís de Mataojo, a 15 kilómetros de Aguas Blancas.
El vehículo iba sobrecargado y aparentemente el conductor transitaba a alta velocidad. El consumo de alcohol, sumado al factor sobrepeso y a la tensión por la disputa familiar, habrían conformado el coctel para una mala maniobra que a la altura del kilómetro 89 de Ruta 8 se convirtió en mortal. Faltaban nueve kilómetros para llegar a destino cuando el rodado se salió de la ruta, y tras romper seis barreras de contención volcó espectacularmente sobre la margen izquierda.
Toribio Orges murió en el acto. La camioneta era manejada por un hijo suyo, de 70 años. También fallecieron tres mujeres, hermanas entre sí: Lidia, Griselda e Irma Falero Otero de 56, 53 y 63 años. Los restantes nueve ocupantes sufrieron diversos tipos de lesiones, lo que motivó que fueran internados. Ayer recibieron el alta una niña de siete años y un niño de 10. Permanecen en grave estado tres de los accidentados, mientras que los otros cuatro no corren riesgo de vida.
Si bien hasta el momento no surge claramente la causa del episodio, se supo que a la hora en que se produjo (17 y 30) la visibilidad era buena, la ruta estaba en buen estado y no surgen elementos que hagan presumir la participación de otro rodado. Intervino la Seccional 2ª, Policía Caminera, Técnica y la Justicia competente.
Sin freno
Al lamentable episodio recién narrado se suman otros dos que en las últimas horas costaron igual cantidad de vidas. Sobre el mediodía de ayer a la altura del kilómetro 17,500 de Ruta 1 un taxi argentino chocó con un ómnibus que se dirigía de la ciudad de San José a Montevideo.
De acuerdo a varios testimonios, principalmente de las decenas de pasajeros del bus, el conductor del taxi se lanzó a cruzar la carretera sin precaución alguna, impactando contra el ómnibus. Murió uno de los cuatro ocupantes del rodado más chico, identificado como Angelino Jiménez Miranda, mayor de edad, el único uruguayo.
El otro siniestro fatal tuvo lugar en Montevideo cuando el auto chapa SAE-9160 que se dirigía por Minas colisionó contra el vehículo matrícula SAG-8468 que lo hacía por Constituyente. El conductor del primero, Ernesto Angel De Salvo Goñi, quedó atrapado entre los hierros de su auto, debiendo ser rescatado por Bomberos. Lo sacaron con vida pero la gravedad de las heridas motivaron su deceso a poco de ingresar a un sanatorio particular.
Finalmente, ayer el juez penal de 16º Turno dispuso el procesamiento con prisión del agente de la Seccional 17ª, de iniciales CMFC, que el pasado miércoles arrolló a un niño de cuatro años en Diagonal 0 y Casavalle del barrio Ellauri. El pronunciamiento judicial pone fin al cruce de versiones entre familiares y vecinos de la víctima y la Policía.
Los primeros acusaron de negligencia al funcionario policial, mientras este alegó que el menor se le cruzó sorpresivamente, no pudiendo evitar atropellarlo fatalmente. *
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