Murió por una dosis de pentotal y el caso está catalogado como dudoso

El misterio de la enfermera

El caso se registró en el departamento de Maldonado. Debió haber intervenido para presentar un informe el médico forense del departamento, pero su estrecha relación con la fallecida (eran esposos), motivó la participación de otro profesional. El encargado de las pericias fue el forense de Treinta y Tres, quien tras un primer análisis habría afirmado que «es todo muy sospechoso».

La mujer fue hallada sin vida en su domicilio del balneario Buenos Aires, en la costa este del departamento. Desde entonces y hasta la fecha no se habría recibido en el Juzgado Letrado de 4º Turno de Maldonado el protocolo de la autopsia, que permitiría avanzar en la investigación. En caso de haber llegado no se han dispuesto por parte de la sede judicial nuevas indagatorias o actuaciones.

El expediente está caratulado como «muerte dudosa», título que surge de una serie de indicios que en primera instancia pudo recoger la Policía. En este sentido, luego de que el caso recayera en el Juzgado para que desde allí se comanden las pesquisas, el ritmo de las mismas ha caído notoriamente, según las fuentes consultadas.

Datos

La enfermera murió de una manera y con una sustancia atípica. Una inyección del poderoso pentotal acabó con su vida. La encontraron «ordenadamente muerta» dijo una de las fuentes consultadas, dando a entender que la escena fue armada por su eventual matador. La carátula de duda que domina el expediente no es compartida por la Policía, que tampoco cree que se haya trata de un suicidio como en un primer momento se indicó.

Se estima que esto último se buscó hacer creer, ya que por la profesión de la víctima, ésta tendría acceso al pentotal y además poseía conocimientos sobre la forma de aplicarlo. Pero hay aspectos que no cierran. Algunas fuentes indicaron que la dosis letal del producto usado no puede ser inyectado con una sola aplicación, ya que la espesura del mismo no podría pasar por la aguja.

Pero si se plantea la alternativa de que se haya dado más de una inyección, las posibilidades también son escasas ya que con una primera dosis la mujer se habría dormido, y entonces un segundo pinchazo, de haber llegado éste antes que el sueño, no tendría la precisión que tuvo la mano que lo aplicó, según revela la marca en el cuerpo. Y hubiera sido necesaria, al menos, una tercera dosis.

Asimismo, y en base a los trascendidos que lograron sortear el hermetismo que rodea al Juzgado, no se encontraron en el lugar elementos que hicieran suponer una secuencia de este tipo por parte de la mujer. La dirección de la marca dejaba en la femoral por el pinchazo es otro de los factores que nutre el misterio de la enfermera, ya que no se correspondería con una autoinyección. El lugar, muy cerca de la ingle, es uno de los más dolorosos.

Móviles

El móvil del hurto, dentro de la hipótesis del homicidio, fue descartado casi por completo, ya que la vivienda no presentaba desordenes y su esposo no habría notado la falta de valor alguno. Tampoco cierra el perfil de un ladrón que sale a buscar su botín y lleva una jeringa y cantidades suficientes de pentotal como para, en el caso de que la jornada se complique, matar al propietario de la finca que resiste el hurto.

De acuerdo a las fuentes consultadas por LA REPUBLICA una de las posibles vías de investigación sería una diferencia con alguna persona de su entorno más cercano, que también tuviera acceso a materiales médicos y conocimientos sobre la materia. Hasta el momento ni ésta ni ninguna otra alternativa ha sido explotada al 100 por ciento, a pesar del tiempo transcurrido.

Hasta el momento sólo su esposo fue interrogado al respecto, pero no surgieron elementos en primera instancia. Dijo él que no había problemas de pareja y que era todo normal entre ellos.

Pero algunas actuaciones realizadas por la Policía demostrarían que esto no sería completamente cierto. Se aseguró que el funcionario judicial tendría denuncias en la Comisaría de la Mujer, por situaciones de violencia.

Otro aspecto que alienta el enigma está pautado por las marcas halladas en el cadáver de la enfermera. Tenía un moretón en cada brazo y un golpe en la cabeza, como si alguien la hubiera sujetado fuermente para golpearla contra una superficie dura. *

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