Pasó en Colonia: robaron el caballo de un vecino y lo asaron a las brasas
Si los gauchos de la «patria vieja», hubieran conocido el triste destino que el tiempo tenía reservado a su fiel compañero, el caballo, seguramente se hubieran alzado en armas. ¿Qué hubiera sido de aquellos héroes del nacimiento de la Patria sin el caballo?
Y esta historia del noble bruto sacrificado por necesidad, viene a cuento en estos tiempos, en que se roban caballos en la campaña solamente para comérselos. Se sabe que otros marchan hacia el frigorífico para que se los coman los franceses, pero que los faenen en el lugar donde los roban para luego hacer un asado y comer su carne, indica que algo malo está pasando.
Claro que si los niños comen pasto, no puede extrañar a nadie que otros se coman los caballos.
Sucedió en un asentamiento de las afueras de la ciudad de Colonia, cuando grupos de vecinos de todas las edades se apoderaron de un caballo que todos los días cumplía la tarea de tirar de un carrito fletero, con el que su dueño se defendía haciendo changas para paliar la pobreza.
Los hambrientos aprovecharon que al anochecer el hombre había soltado el equino para que pastara y se tomara un descanso tras tirar del carro todo el día. Se abalanzaron sobre el animal y lo mataron a golpes en la cabeza con palos e hierros. De inmediato, lo faenaron y cortaron en trozos para poner la carne a asar sobre una parrilla.
Parecería difícil que la Policía pudiera dar capturar a los responsables de tal aberración, ya que en el ámbito en que el hecho se produjo es común la «conspiración del silencio».
Fuentes muy conocidas de la realidad de ese asentamiento, dijeron a LA REPUBLICA «que por allí pasan cosas que no figuran en los partes policiales» , fundamentalmente porque nadie hace la denuncia para evitar problemas. No obstante ello, el apesadumbrado carrero, al notar la desaparición de su caballo hizo la denuncia pensando que se lo habían robado. Confiaba que podía recuperarlo, pero nunca se imaginó que se lo habían comido sus vecinos. En este caso, no hay cuerpo del delito y la Policía halló en el lugar los restos del fuego y los huesos pelados del caballo que iban desapareciendo en las fauces de los perros vagabundos. *
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