Cientos de buscadores de oro sepultados en Bolivia
Miles de toneladas de piedras y lodo que se abatieron sobre el poblado de Chima, a unos 250 km de La Paz, dejaron al menos nueve muertos, según informes oficiales. El alcalde de Chima, Arnulfo Robles, y pobladores cifran el número de víctimas entre unos 200 y 300, que permanecerían sepultados, luego de la mayor tragedia vivida en esta zona del noroeste de Bolivia.
Los cuerpos de los nueve buscadores de oro, todos indígenas pobres, penosamente extraídos del barro con palas y picos por sus familiares, eran velados en la escuela pública de la localidad, comprobó la AFP. «Por la magnitud del desastre es muy difícil precisar el tamaño de la tragedia y el número de muertos», dijo el prefecto (gobernador) de La Paz, Mateo Laura, a cuya jurisdicción pertenece Chima.
«Sabemos que enterrados permanecen cientos de ‘barranquilleros’ (buscadores de oro), que por el transcurso del tiempo podríamos darlos por muertos, pero es muy difícil precisar», insistió.
El deslizamiento de tierra afectó un tercio del poblado minero, el más próspero de la zona circundada por caseríos y comarcas miserables y sepultó centenares de viviendas precarias, construidas a la vera del río Tipuani, que este martes lucían totalmente desbaratadas, apiladas una sobre otra.
El siniestro tuvo lugar la mañana del lunes, cuando una colina Ancojalla socavada en el talud por explosiones de dinamita a principios de marzo pasado por una cooperativa minera y también desde hace mucho tiempo por el trabajo ‘hormiga’ de rescatadores de oro, se deslizó, arrasando el poblado habitado mayoritariamente por migrantes indígenas aymaras pobres. (AFP) *
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