La guerra de la tonelada
En lo que va de enero los funcionarios de la dependencia fronteriza han logrado resultados récords en materia de requisas: más de cinco toneladas de alimentos y otra abultada cantidad de bebidas, cigarrillos y ropas, entre otros productos. Esto demuestra la importancia del destacamento riverense para dar una lucha verdadera al ingreso ilegal de mercaderías, y deja en evidencia lo mal que funcionaba tiempo atrás cuando fueron desmanteladas las organizaciones de contrabandistas integradas por civiles, policías, militares y aduaneros.
La Receptoría de Rivera comenzó el año a la cabeza en materia de procedimientos y resultados, tal como lo evidencian los datos que se manejan. En esta nueva oportunidad, y en el transcurso de los últimos días, se concretaron dos tipos de operativos, uno de control de ingreso y el otro consistente en auditorías a comercios legalmente establecidos.
Las fuentes a las que accedió LA REPUBLICA explicaron que la represión a la penetración de mercadería ilegal se concretó obviamente en Rivera, estimándose en más de 200 mil pesos el monto de lo interceptado. Este tipo de actuaciones son las que reclaman las gremiales de comerciantes e industriales, en el entendido de que ese volumen de mercadería clandestina es el que les impide, una vez en el mercado negro, colocar sus productos.
En diferentes puntos del departamento los aduaneros de Rivera lograron evitar la introducción de dos mil kilos de comestibles no perecederos, 200 kilos de pollos faenados, 100 kilos de chacinados y 150 kilos de bananas, así como 1.200 litros de refrescos, 300 latas de aceite comestible de 900 litros cada una, 1.500 prendas de vestir, cigarrillos, bicicletas, muebles, electrodomésticos y cubiertas para camión. La lista sigue.
Como ocurre en la mayoría de estos casos, quien es sorprendido con la mercadería alega desconocer el origen y su situación legal, y aduce que sólo fue contratado para trasladarla. Todos los pormenores de la «limpieza» realizada fueron puestos en conocimiento de la Justicia.
En Tacuarembó
Los aduaneros del norte continuaron con las intervenciones en Tacuarembó, el otro departamento que se encuentra bajo su jurisdicción. Días atrás, LA REPUBLICA informaba sobre un megaoperativo realizado en un barrio cercano a la capital departamental, el cual tuvo como resultado más de dos toneladas de comida y miles de litros de refrescos requisados.
Las fuentes explicaron que en esta nueva incursión se concretó, en coordinación con la Dirección de Investigaciones de la Jefatura local, el allanamiento de una finca particular que funcionaba como depósito de ropa ingresada de manera ilícita al país. Fueron 251 las prendas de vestir requisadas, por un valor de 50 mil pesos.
Los actuantes detuvieron a una persona que, tras ser derivada a la Justicia, terminó procesada sin prisión por contrabando. La información obtenida indica que en esa misma ciudad los aduaneros efectuaron una serie de auditorías a comercios legalmente establecidos e inspeccionaron a los vendedores callejeros.
En esta ocasión se obtuvieron nuevos resultados de relevancia: 900 litros de bebidas cola, 520 cajillas de cigarrillos, 110 kilos de pollos y 400 kilos de comestibles de distintas especies, todo ello de procedencia brasileña.
La situación de los negociantes y de los ambulantes fue comunicada a la Justicia, que en las próximas horas podría resolver al respecto, luego de analizar los informes que le fueron suministrados. *
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