Ahora faltan once delincuentes, entre ellos el banquero Juan Peirano

Cayó uno de los más buscados

Personal de la Sección Compra Venta del Departamento de Hurtos y Rapiñas concretó ayer un espectacular procedimiento en Flor de Maroñas, cuyo resultado fue la captura de uno de los doce delincuentes más buscados del país: Juan Pablo Fleitas Midón, requerido por homicidio y por una serie de delitos violentos, consumados en su mayoría en Canelones.

Ahora restan once prófugos, entre ellos el banquero Juan Peirano, el narco Omar Clavijo, el comisario inspector Artigas Rivero, el aduanero Adolfo Gil Riveiro y el múltiple asesino Mario Soria. La captura de Fleitas fue catalogada como un éxito por el comando capitalino, que culminó así intensas semanas de operativos y allanamientos que hasta ayer resultaban infructuosos.

El peligroso delincuente está internado ahora en el Hospital de Clínicas con una fuerte custodia policial, y si bien se tiene un «99 por ciento de certeza de que se trata de él», aún no pudo ser debidamente identificado, dijeron fuentes policiales a LA REPUBLICA.

Máxima tensión

Hace aproximadamente tres días, explicaron los informantes, Fleitas consumó una rapiña en un quiosco de Flor de Maroñas ubicado a pocas cuadras del lugar donde se refugiaba. Los sabuesos de Compra Venta que le venían siguiendo el rastro tomaron conocimiento del hecho y supieron que estaban cerca.

Realizaron discretas indagaciones por la zona que permitieron ubicar la presunta guarida del buscado. Ayer de madrugada los funcionarios se dirigieron al lugar y, tras tomar las medidas preventivas de rigor, llamaron a la finca. Los atendió una joven de 22 años que no opuso resistencia a que su vivienda fuera inspeccionada.

Pero antes de que los policías pudieran ingresar apareció en escena el delincuente, totalmente desencajado y portando un revólver 357 en una mano y un calibre 22 en la otra. Los actuantes se agazaparon a la espera de un ataque, pero la chica estaba en el medio y pensaron que el individuo no abriría fuego. El oficial a cargo del operativo entabló un diálogo con el delincuente para hacerle ver que no tenía escapatoria y exhortarlo a bajar las armas y entregarse.

«Me la juego»

«Yo no me entrego nada, me la voy a jugar hasta al última», respondió Fleitas en una actitud que hacía prever un enfrentamiento en cualquier momento. «No tenés salida, estás rodeado», trató de convencerlo el oficial.

Pero entonces la situación pasó de la tensión a la conmoción cuando el homicida accionó una de las armas. El proyectil quedó impactado en la puerta de la casa y fue recogido a la postre por personal de Policía Técnica. El malviviente comenzó a retroceder y antes de que pudiera atacar de nuevo, los efectivos sacaron de la línea de fuego a la mujer y repelieron la agresión en tres oportunidades.

Dos de las balas hicieron blanco en Fleitas: la primera le interesó un brazo y la segunda le dio de lleno en la cara, al punto que se la desfiguró. Sin embargo, no depuso su actitud y se replegó hacia uno de los dormitorios de la vivienda. Para ese entonces el barrio se había convulsionado y la acción todavía continuaba.

Un niño

Los funcionarios le siguieron los pasos tomando las medidas precautorias necesarias para no ser heridos. Así llegaron hasta el cuarto, donde se encontraron con un cuadro patético. El delincuente, con su rostro deformado por el balazo con el 38 policial, caía al piso perdiendo abundante sangre.

En ese mismo recinto había un muchacho de 18 años que cobijaba entre sus brazos a un pequeño de cinco años que había entrado en pánico ante la situación. Para ese entonces Fleitas les mostraba con sus últimas fuerzas la granada que tenía en sus manos y que amenazaba con detonar.

Fueron momentos de sumo nerviosismo, ya que de haber sido un artefacto de fragmentación, si el maleante lo accionaba los muertos hubieran sido varios. Posteriormente se confirmó que se tratabade una granada de gas. Culminaba así la captura del prófugo, que demostró hasta el último momento por qué estaba catalogado como uno de los más peligrosos del país.

Epílogo

Fleitas fue llevado al Hospital de Clínicas, donde se le realizó una tomografía para comprobar su estado. Quedó internado en una sala fuertemente custodiada sin poder ser indagado e identificado debidamente. Culminada esta parte de los procedimientos, se procedió a realizar otra serie de indagaciones, a los efectos de determinar en cuántos delitos ha participado, más allá de la requisitoria que por homicidio pesaba sobre él. Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA indicaron que el muchacho de 18 años y la chica de 22, ambos sin antecedentes penales, también fueron detenidos.

La situación del primero no es comprometida ya que se encontraba ocasionalmente en el lugar. Pero la joven tiene ciertas responsabilidades que la Justicia busca determinar, ya que sabía quién era su inquilino y a pesar de ello lo cobijó durante largo tiempo, incluso después de la rapiña cometida días atrás y que se convirtió en el principio del fin para su amigo. *

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