Viviendo con el enemigo
La primera vez pensaron que había sido un error. A la segunda empezaron a desconfiar. A la tercera concluyeron que había un ladrón conviviendo entre ellos. Pero la falta de pruebas les impedía hacer una acusación, por lo que recurrieron a las denominadas cámaras ocultas para descubrir el rostro del enemigo.
Los hechos se desarrollaron en uno de los apartamentos del edificio ubicado en Rambla República del Perú y Bulevar España. En el dormitorio principal los ocupantes habían instalado un cofre fort para guardar sus ahorros y otros efectos de valor. De acuerdo a lo que posteriormente denunciaron las víctimas, les robaron diez mil pesos y cuatro mil dólares en varias oportunidades.
Después del último hurto pasó un tiempo sin novedades, hasta que en las últimas horas, al revisar la grabación, los damnificados observaron con sorpresa a quien los estaba robando. Pero no pudieron identificarlo plenamente por la falta de luz. Alcanzaron a ver a un hombre que a la luz de la llama de un encendedor intentaba abrir la caja fuerte con una llave. Pero no lo logró.
Se dio cuenta de que habían cambiado la combinación y creyó que se le había terminado «el dulce», aunque no imaginó lo que todavía faltaba.
La cinta
Con la prueba en su poder, los «detectives» caseros se dirigieron a la Seccional 10ª y la entregaron a las autoridades. Estas solicitaron el apoyo de la Oficina de Relaciones Públicas de la Jefatura de Policía de Montevideo, cuyos funcionarios lograron mejorar la imagen y realizar una impresión.
Gracias a este proceso se pudo saber que el enigmático caco era quien realizaba tareas de mantenimiento para los propietarios del lugar, al tiempo que les hacía ocasionalmente de chofer. Se trata de DRS, oriental de 30 años, con antecedentes penales en 1991 por «hurto» y «hurto y tentativa de hurto», y en 1995 por la misma causa.
Ante los avances logrados se procedió entonces a la ubicación del imputado y a su posterior detención, luego de la cual fue trasladado a la comisaría de Pocitos.
Allí el hombre negó enfáticamente haber realizado los ilícitos, sin conocer todavía las pruebas que había en su contra. Dijo que jamás podría haber hecho algo similar, ya que sus empleadores eran gente de bien e incluso le habían cedido la vivienda que ocupa junto a su familia en Malvín Norte.
Los efectivos actuantes lo dejaron hacer sus descargos sin interrupciones, pero cuando terminó le pusieron delante de su vista las imágenes que lo ubicaban en el escenario del hecho. Y en las fotos se podía apreciar, además, un reloj igualito al que llevaba puesto ese día. Ya no pudo oponer más resistencia, menos aún cuando fue allanado su domicilio y se le incautaron las copias de las llaves que usaba para abrir la caja fuerte. Finalmente, cercado por los elementos en su contra, DRS confesó su responsabilidad y señaló que gastó el dinero en provecho propio.
El hombre, que perdió el trabajo, debe responder en la mañana de hoy ante el juez Penal de 13
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