El crimen de una socia de los Röhm mantiene expectante a los argentinos

Poder y muerte en el country

Al principio, la muerte de María Marta García Belsunce no motivó mayores comentarios. Corría el 27 de octubre del año pasado. Un mes después, cuando surgieron los primeros puntos oscuros, la Justicia dispuso la exhumación del cadáver. Se supo entonces que no había sido un accidente, sino que se trataba de una ejecución. Hasta el momento hay dos procesados en la causa, el médico y un gerente de la empresa fúnebre encargada del servicio, por falsear la partida de defunción de García Belsunce.

A pesar de esto aún la Policía de la provincia de Buenos Aires y el fiscal del caso, Molina Pico, no han podido determinar a pedido de quién los profesionales fraguaron la causa de la muerte. Sin embargo, la Policía considera que el esposo de la empresaria, Carlos Carrascosa, y su cuñado, Guillermo Bártoli, están seriamente comprometidos. También lo está su hermano periodista.

El asesinato que permanece en un espeso manto de misterio fue consumado en el country Carmel de la localidad bonaerense de Pilar, una zona caracterizada por estos barrios privados, donde el poder y los millones de dólares son cualidades comunes de sus habitantes.

El Carmel tiene 89 hectáreas a disposición de sus 125 socios, que entre otros servicios poseen piscinas, spa, canchas de tenis y de golf. Cada vivienda se encuentra en un predio de 1.250 metros cuadrados, rodeados de árboles y jardines prolijamente cuidados. El silencio y la tranquilidad eran un denominador común en el country hasta que se convirtieron en una norma cuando se supo lo del crimen.

Móviles

Cuando la Policía pregunta todos dicen que nadie tenía motivos para matar a María Marta, y menos de la forma en que lo hicieron, dejando en evidencia un acto de corte mafioso. La seguridad existente en el Carmel hubiera permitido, más aún un domingo, percibir algún movimiento extraño en torno a la mansión de los Carrascosa García o de cualquier otra. Sin embargo no se escuchó ni se vio nada que llamara la atención.

La mujer fue hallada por su marido, estaba bañada en sangre en el baño. Su esposo hizo que las empleadas domésticas de la finca limpiaran rápidamente. Sin embargo, a pesar de la velocidad con que se ordenó asear el escenario del crimen, algunos rastros quedaron y ahora la Policía tiene centradas sus esperanzas en que estos indicios (vello púbico, por ejemplo) permitan hallar pruebas contra los sospechosos. El crimen está rodeado de poder, dinero y traiciones, aunque algunos han afirmado que el móvil habría sido sexual.

Dijeron de la víctima era lesbiana y tenía amantes; en esta línea a principios de enero se echó a rodar la versión de que el asesino fue el jardinero, aunque el personal de maestranza no tiene permitido el acceso durante los fines de semana: sólo los caddies y los encargados de mantener y controlar el spa.

Relaciones peligrosas

Hasta 1990, el matrimonio si bien gozaba de un buen nivel de vida, no había logrado aún hacer la diferencia de los miles de nuevos ricos que surgieron en Argentina al impulso de la política de Carlos Menem. Pero fue justamente un amigo del riojano quien cambió la vida de Carrascosa y su mujer. El hombre era un corredor del bolsa del montón cuando el hoy preso Carlos Röhm le propuso un negocio ya que su Banco General de Negocios (BGN) no podía operar en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires por no estar habilitado.

Entonces crearon la Compañía General de Inversiones Bursátiles, una sociedad que se caracterizó, precisamente, por realizar fuertes inversiones en la bolsa. Los dos Carlos se dividieron los principales roles en la compañía. La esposa de Carrascosa pasó a desempeñarse como directora y accionista. Todo fue bien. Incrementaron sus ganancias al impulso de la política cambiaria de un peso igual un dólar.

Incluso el negocio permitió que nuevos integrantes de la familia participaran, como el hermano de Carrascosa y el hermano de María Marta. Este último, Horacio García Belsunce, tenía certificados de títulos del BGN por 300 mil dólares, al tiempo que el matrimonio poseía plazos fijos por igual monto. Pero con la caída del menemismo vino también la debacle de los Röhm, al punto que Carlos sigue preso y José prófugo. El BGN terminó siendo uno de los pilares del blanqueo de dinero, triangulación de dinero negro y fuga de capitales.

Al conocerse estos datos, los investigadores solicitaron a la jueza María Romilda Servini de Cubría, que sustancia el caso BGN, que les enviara información, surgiendo nuevos elementos tales como que, además de la sociedad compartida en el «lavadero», María Marta y Carlos Röhm eran socios en otras empresas colaterales.

Pero las relaciones se tensaron y los banqueros comenzaron a presionar a Carrascosa para que se desprendiera de sus acciones en las compañías. El ex corredor de bolsa se resistía y en parte esto se debía a la posición de su esposa.

Con la caída de los hermanos banqueros muchos en la familia comenzaron a ponerse nerviosos. En octubre de 2001 casi ocurre un hecho que los hubiera sacado del medio. Pero un procedimiento de rutina de la Policía Federal en el barrio porteño de Pompeya descubrió a tres empleados del BGN cuando estaban por quemar 700 kilos de papeles y carpetas con información sobre las maniobras que se realizaban a través de la institución y acerca de quiénes eran los responsables.

Entre todos los hechos insólitos y macabros que rodean al caso, hay uno que intriga especialmente y genera especulaciones varias: el hermano de la víctima. Horacio tiene un programa de TV en un canal de cable y allí dijo: «María Marta no tenía vinculaciones comerciales, y yo tampoco, títulos o bonos, como se dice por ahí».

Esto quedó demostrado que era mentira. Ahora los investigadores procuran saber si es verdad –como lo aseguró él–que Horacio tiró por el inodoro el plomo de la bala calibre 32 que terminó con la vida de su hermana porque se confundió. *

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