Detuvieron al ex policía acusado de coautor del crimen de Trigo
La captura de Hernández se concretó en el marco de un prolijo trabajo conjunto con efectivos policiales de Colonia. Días pasados, la esposa de Hernández vino a visitar a sus familiares y fue notoria su presencia en los principales lugares céntricos de la ciudad. Cuando ayer abordó el barco que la llevaría de regreso a la vecina orilla, la mujer fue discretamente vigilada por personal de la Dirección de Investigaciones.
Al arribar al puerto de Buenos Aires la estaba esperando su marido, seguramente confiado en la impunidad con la que hasta ese momento se había manejado. Sin embargo, esta vez las cosas fueron diferentes y el hombre fue de inmediato detenido por personal policial argentino, sin que opusiera resistencia. Ahora espera en prisión a que se haga efectivo el pedido de extradición que ya se cursó desde Uruguay, al parecer bajo el cargo de coautoría de homicidio.
Cabe recordar que el año pasado se desactivó la posibilidad de traer a Hernández a Colonia para ser investigado por el caso Trigo, a pesar de que había sido detenido en la capital porteña. En esa ocasión la solicitud de extradición era por un caso de robo que el ex policía habría cometido en este departamento, pero al demorarse los trámites en interminables laberintos burocráticos, recuperó su libertad y pareció que se iba a escabullir del alcance de la Justicia.
En esta oportunidad, Hernández, de 30 años, quedó a disposición del juez federal Norberto Oyarbide, quien ayer de tarde le informó sobre los cargos y el pedido de extradición que pesa desde Uruguay. Como es de rigor, el juez Oyarbide preguntará a Uruguay si mantiene el interés por el detenido. Si la respuesta es afirmativa comenzará el proceso de extradición, aunque la decisión final de otorgarla estará en manos del gobierno argentino.
Mario Hernández era uno de los dueños del local nocturno Bucaneros en la zona del Real de San Carlos –en la periferia de Colonia– y por lo menos en dos oportunidades compareció ante el magistrado local en el marco de las indagaciones por el homicidio de Andrés Trigo, ocurrido el 17 de agosto de 1998.
Como parte del material que la Justicia coloniense manejó en esas oportunidades figura una grabación en casete en la que Hernández reconoce que la ahora procesada con prisión Karina Carro Torres, ex novia de Andrés, le había ofrecido una muy importante suma de dinero para que «le diera un susto» al muchacho. Hernández pudo zafar en esas dos instancias aduciendo que él había rechazado de plano aquella propuesta.
Cambio sustancial
Pero ahora los investigadores consideran que «la situación cambió desde que Karina Carro está tras las rejas», según indicaron a LA REPUBLICA fuentes muy conocedoras del tema en alusión a que la chica habría «empezado a aportar información precisa que hasta ahora había mantenido en silencio».
Una vez que el ex policía Hernández pudo «salir del trance», pidió autorización para fijar residencia en Buenos Aires «por razones de trabajo». Se le autorizó esa consideración especial con el compromiso de que debía dejar claramente establecida la dirección en la que se lo ubicaría en caso de ser necesario. Cuando eso ocurrió quedó al descubierto que la dirección aportada era falsa, tras lo cual se inició una paciente búsqueda para dar con su paradero.
Entre las muchas vueltas que dio Hernández en Buenos Aires procurando un sitio donde cobijarse, recurrió a una institución de residentes compatriotas a los que pretendió engañar haciéndose pasar por «un policía perseguido por denunciar actos de corrupción» dentro de la fuerza. Las fuentes indicaron que sus interlocutores no le creyeron y buscaron información, contactándose con vecinos de Colonia. Al saber cuál era la historia le negaron cualquier tipo de colaboración.
En el ámbito policial, las fuentes consultadas por este corresponsal se limitaron a señalar: «Cuando en diciembre de 2002 se detuvo y procesó a Karina Carro, dijimos que se empezaba a abrir el camino hacia la verdad; ahora se ha dado otro paso, y que nadie tenga dudas de que van a seguir cayendo los demás implicados en el crimen, uno tras otro». *
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