La Justicia interroga a los vigilantes y al personal del Pereira Rossell

El hurto de la bebita podría ser una simple "entrega"

La difícil situación de la madre, de 32 años, radicada en un asentamiento, quien ya tiene otra hija, y las actuaciones policiales y judiciales en torno al caso, permiten sospechar la existencia de una «intermediación lucrativa» con el fin de entregar a la bebita a una pareja.

El juez interviniente en la causa dispuso desde el primer momento que la madre de la criatura permaneciera custodiada e incomunicada en la sala del Pereira Rossell donde está internada. Tal medida fue levantada recién ayer de mañana, luego de que el magistrado interrogara al compañero de la mujer, quien recuperó la libertad. Luego, el juez en lo Penal de 14º Turno continuó, en la sede de la calle Bartolomé Mitre, interrogando a los funcionarios del Hospital de Niños que estaban en la sala de Maternidad a las 4.00 de la mañana del sábado, hora en que se produjo el presunto secuestro de la recién nacida. Además de estos funcionarios, concurrieron a declarar vigilantes del hospital y agentes de la Seccional 5ª que recibieron la primera comunicación.

De acuerdo a lo ya informado, la Policía pudo confeccionar un retrato hablado de la mujer que se hizo pasar por médica para llevarse a la niña de 36 horas de nacida. La mujer, que usaba lentes, aparenta unos 54 años y lleva el cabello rizado color ceniza o castaño.

Todo parece indicar que ella salió, o fue sacada del hospital, en un auto particular que tomó por Bulevar Artigas en dirección al Obelisco, donde se pasó a un taxímetro. La Policía cree que el taxímetro la estaba esperando y el conductor es cómplice, razón por la cual todavía no se ha presentado a la solicitud del Departamento de Orden Público.

Abona también la tesis de la existencia de una organización dedicada al tráfico de bebitos, el hecho de haber actuado en la madrugada de un sábado, que es un momento muy propicio por el descenso de los controles.

Las primeras investigaciones del caso fueron asumidas directamente por la Seccional 5ª debido a que dicha comisaría tiene apostados agentes en el mencionado hospital. No obstante, al trascender la importancia del tema, se dio directa participación el Departamento de Orden Público, al tiempo que también comenzaban a trabajar los peritos de la Policía Técnica.

La Jefatura radió un comunicado de prensa dando a conocer el retrato hablado de la sospechosa del robo de la bebita. Se solicitó colaboración de la población para localizar a la mujer, al tiempo que se pidió al taxista que la recogió frente al Obelisco a las 4.00 de la mañana, que se presentara en la Jefatura a fin de saber hacia dónde trasladó a la mujer con la niña robada.

Como no pueden ser muchos los taxistas que a esa hora de la madrugada hayan levantado a una mujer con un bebito en brazos en dicho lugar, se esperaba que el taxista se presentara por iniciativa propia. Más aún al ver la imagen de la mujer por la prensa. Con el paso de las horas, al no presentarse el taxista, se entró a considerar la posibilidad (muy probable) de que quien llevó a la secuestradora fuera una pieza importante de la organización.

Desde entonces se profundizaron los controles y las investigaciones relativos a hechos anteriores similares, puesto que generalmente quienes se dedican al tráfico de bebitos mantienen sus contactos y siguen en «el ramo».

Tras verificar los archivos policiales, se obtuvieron datos de tres personas con contactos muy firmes en Asunción, que hace dos años recobraron la libertad tras ser procesados por la misma causa. Ello no quiere decir que se trata de un grupo organizado el que ha actuado, según dijo una fuente consultada. También es posible que se trate de alguien que trabaje en forma independiente con contactos dentro del Hospital que consultan a la madre si está en condiciones de criar a su hijo. En caso de que la mujer se refiera a dificultades económicas y afectivas, y si está sola, surge la oferta de una solución; de esa forma el bebito desaparece una madrugada.

Tampoco se descarta que en este caso, la autora del delito vio a la madre sola y angustiada por su difícil situación económica y aprovechó la oportunidad para robar la niña y entregarla inmediatamente a alguien de su conocimiento que estaba pidiendo una criatura para adoptar. Como los trámites normales son muy largos, se opta por este sistema más expeditivo a cambio de una fuerte suma de dinero.

De todas maneras, el juez y la Policía siguen trabajando, y cifran las esperanzas en dos hechos fundamentales que darían un vuelco al caso: la aparición del taxista y la detención de la secuestradora. *

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