Sórdido drama familiar en Colonia
Una larga historia de abuso y martirio para una jovencita coloniense tocó a su fin cuando la Justicia dispuso el procesamiento con prisión de su padrastro, como responsable de «un delito continuado de violación en reiteración real y un delito de lesiones personales».
Carlos Ramón Cabrera Alcaire, de 48 años, venía sometiendo sexualmente a su hijastra desde que la muchacha tenía 13 años.
Los vejámenes eran cometidos dentro del propio domicilio familiar, aprovechando las horas en que la madre de la menor se ausentaba por razones laborales.
Cabrera Alcaire cuenta en su haber con tres procesamientos por hurto, uno por violación y traumatismo en reiteración real, y otros varios por lesiones personales. Mediante presiones y amenazas el individuo logró que la sórdida historia se prolongara por espacio de tres años, con el agravante de que al cumplir 16 la adolescente quedó embarazada de su agresor sexual.
A esa altura de los hechos, un joven de poco más de veinte años inició un vínculo sentimental con la menor, y recién en ese contexto de afecto y confianza, ésta contó a su pareja la terrible peripecia que venía soportando.
El muchacho hizo frente a Cabrera Alcaire, exigiéndole que pusiera fin a aquel acoso y le advirtió que daría intervención a la Policía. Por toda respuesta, el joven recibió una lluvia de trompadas y puntapiés, que precipitaron el largamente demorado desenlace.
Radicada la denuncia correspondiente en la Seccional 7ª, los efectivos de esa repartición detuvieron a Cabrera Alcaire, quien en primera instancia intentó negar los graves cargos en su contra, pero abrumado por los elementos probatorios terminó por admitir en todos sus términos el abuso cometido.
Puesto a disposición judicial, el magistrado lo derivó de inmediato a la cárcel departamental de Piedra de los Indios. Sin embargo, a pesar de la tragedia y sus consecuencias, fuentes policiales y judiciales revelaron a LA REPUBLICA que la madre de la adolescente «salió en defensa del violador, como si fuera un hombre respetable», aunque obviamente no logró torcer la investigación y el veredicto del juez. *
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