Volvió a brillar el arbolito de Navidad en la casa de los Trigo

Ayer, durante todo el día en la casa de la familia Trigo Fonte sobre la calle Eduardo Acevedo 1138, en las afueras de ciudad, se recibieron innumerables muestras de afecto y la solidaridad. No sólo desfilaron vecinos y amistades, sino personas desconocidas para la familia, que desde hace cuatro años caminan todos los 17 de cada mes acompañando a los padres de Andrés en su reclamo de Verdad y Justicia.

«He pasado muy mal, con problemas bastante serios de salud como consecuencia de esto que nos ha tocado vivir», reflexionó Graciela Fonte, la madre de Andrés, al ser consultada por LA REPUBLICA sobre sus primeras sensaciones al conocer el fallo de la Justicia. «Más de una vez creí que sería difícil poder avanzar en la búsqueda de la verdad, sobre todo después de tantas idas y venidas que terminaban en nada, y de ver cómo aumentaba el volumen del expediente, pero sin que se alcanzaran resultados».

La mujer no tiene más que palabras de reconocimiento «para el nuevo equipo policial que se hizo cargo del caso y para el fiscal Cancela», a la vez que valora «muchísimo la colaboración del señor fiscal de Corte y del ministro del Interior».

Cuando se le menciona que también las marchas de silencio por las calles de Colonia tuvieron mucho que ver en alcanzar esta luz que ahora empieza a asomar, la mamá de Andrés sonríe: «Creía que íbamos a ser nada más que los familiares y fuimos cientos, miles, caminando juntos con los carteles con fotos de mi hijo, con velas encendidas y alguna bandera uruguaya cubriéndonos a los largo del camino».

«El dolor que sufrimos es inexplicable, pero de ese dolor saqué fuerzas, al igual que mi esposo Walter, para seguir adelante y luchar hasta que el último de los culpables esté en la cárcel», expresó la entrevistada. En cuando a la noticia en sí, el procesamiento de la ex novia de Andrés, la mujer comentó brevemente: «Que eso ocurriría nunca tuvimos dudas; ahora faltan otros nombres, los grandes, los que creían que estaban amparados detrás de sus cargos o su poder económico».

La señora Fonte no olvida los duros tiempos en los que el inspector Hugo Pintos Funes estaba al frente de la Jefatura de Policía de Colonia, y «se dedicó a ofender la memoria de nuestro hijo, echando sombras sobre su conducta, en vez de buscar a los culpables. Por fortuna, ahora hay otros funcionarios en los que tenemos plena confianza y deseamos que todo aquello quede como una muestra de lo que nunca más debe suceder». En el comedor de la vivienda de los Trigo, este año volvió a brillar el arbolito de Navidad. «Creía que no volvería a armarlo más, no me sentía con fuerzas para hacerle frente a estas fiestas tradicionales, pero al final lo instalé y me ha causado mucha paz», confió a LA REPUBLICA. *

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