Un día de furia
Hasta el cierre de la presente edición las cuatro personas permanecían con vida, aunque una de ellas permanecía en estado muy delicado. Se trata de Vicente Straconi de 50 años, tío del causante del baño de sangre. El hombre presenta un disparo de bala en el cráneo, con orificio de entrada y salida. Fue el primero en caer herido.
Habían pasado pocos minutos de las siete de ayer cuando un joven de 24 años, estudiante de arquitectura y muy querido en el barrio, se cruzó con su tío. Ya tenía todo planificado.
Extrajo un revólver calibre 22 y disparó sin miramientos, dejándolo tendido en medio de un charco de sangre. Posteriormente ingresó a la casa de su familiar en Juan Cayetano y Agustín Muñoz, y continuó con su furia asesina. Disparó contra su tía Ana Hovanessian Correia de 46 años, alcanzándola a rozar en un ojo.
Después hizo lo propio con su primo Martín Straconi Hovanessian de 19 años, a quien alcanzó en cuatro oportunidades en la cara y brazo izquierdo. Los creyó muertos a todos. Ponía así fin a un enfrentamiento de varios años con sus familiares, desde que su padre muriera. Había problemas con la herencia, indicaron fuentes policiales a LA REPUBLICA.
El joven vivía en una finca contigua a la de sus tíos y los altercados eran moneda corriente. Luego de dejar el tendal el estudiante de arquitectura se dirigió a la zona de Puntas de Yeguas y se pegó un tiro en la boca, cayendo a una laguna.
La situación fue advertida por un marinero que procedió a rescatarlo y dar cuenta a la Policía, que para ese entonces ya se encontraba movilizada a raíz del alerta de los vecinos. El joven dejó varias cartas a amigos dándoles a conocer el porqué de su trágica decisión, al tiempo que explicaba que pretendía autoeliminarse en Puntas de Yeguas para que sus restos fueron esparcidos allí, donde muriera su padre años atrás.
El joven se encuentra internado en el Hospital Maciel custodiado por personal de la División Homicidios, aguardándose su evolución para poder ser interrogado.
Lo mató a muletazos
Paralelamente, la División Homicidios en trabajo conjunto con la Seccional 13ª aclaró, con la detención de un hombre de 46 años, el crimen de otro de 67. El autor es un hombre discapacitado al que le falta una pierna, y precisamente con la muleta que usa para caminar fue que asesinó a Hilario Eduardo Rivero González.
Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA señalaron que los hechos se remontan al 9 de diciembre pasado, cuando Rivero salió de un bar sito en Arrotea y General Flores luego de tomar unas copas. Eran aproximadamente la 1.00 de la mañana cuando salió del local en dirección a su casa. Pero el paso le fue interceptado por Nelson Alberto Morales Luca, un hombre con antecedentes penales. Morales le pidió plata, pero Rivero le dijo que no, lo que ofuscó al individuo. Alzó su muleta y la descargó en la cabeza del sexagenario varias veces, dejándolo inconsciente en el piso. El atacante aprovechó para robarle el dinero que portaba, 20 pesos, y se dio a la fuga. La víctima fue asistida y trasladada a un centro asistencial. Tres días después dejaba de existir a raíz de las graves lesiones.
Las pesquisas desarrolladas por Homicidios y la comisaría de la zona se intensificaron, realizándose indagaciones y vigilancias en el escenario del crimen. Se poseían datos acerca del posible autor, un hombre que siempre pedía a los transeúntes y que presentaba la particularidad ya mencionada. Ajustados otros detalles, en la pasada jornada el sospechoso fue detenido y conducido a la Jefatura para su indagatoria.
Al ser interrogado Morales admitió los hechos, quedando a disposición del juez Penal de turno, ante quien declara a partir de las 9.30 de hoy. *
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