Informe sobre los primeros 46 presos que se alojaron en el ex Hospital Musto

Medio año de rehabilitación

El CNR fue creado por decreto del Poder Ejecutivo y tras un largo período de acondicionamiento del local y de preparación de los cuadros técnicos para llevar adelante el proyecto, fue inaugurado en julio de 2002. El lunes será entonces la oportunidad, no sólo de entregar los certificados de aprobación del curso de hidroponía para los reclusos participantes, sino también para efectuar una primera evaluación del primer centro de rehabilitación.

En el establecimiento, que gira bajo la órbita del Programa de Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, habitan 46 presos de menos de 29 años en proceso de reinserción en la sociedad. La escasa cantidad de internos, las condiciones y comodidades de vida que lo diferencian de las otras cárceles y el hecho de que no haya una mezcla de presos en cuanto a sus características, son los factores que las autoridades destacan de este modelo.

No es menor el hecho de que las tareas que en establecimientos como Comcar o Libertad son cumplidas por funcionarios policiales, en el CNR las realicen educadores sociales. Un reciente informe sobre el estado de ejecución del Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) aporta algunos elementos sobre la forma en la que funciona el CNR y las características de sus ocupantes. (Ver infografía)

Experiencia piloto

Este medio año de vigencia del CNR sirve como experiencia para lo que en un momento se piensa sea un lugar para albergar a 300 personas. Estas siempre deberán tener entre 18 y 29 años y deberán encontrarse en una etapa de mínima seguridad, entre otros requisitos relacionados con sus características personales.

La selección de los 46 jóvenes que hoy se encuentran en esta experiencia piloto fue realizada por el Instituto Nacional de Criminología (Inacri) entre la población reclusa del Comcar. Una vez elegidos, los individuos debieron firmar contratos de aceptación de «las reglas de juego», como ser la participación en los diversos talleres, aspecto que de no cumplirse funciona como una violación a las normas y ameritaría un regreso al sistema anterior.

Pero de acuerdo con las primeras evaluaciones efectuadas, el clima distendido y constructivo en el que se encuentran los presos, funciona como estímulo para no dejar atrás los compromisos asumidos. El informe del PSC detalla que «cada interno participa de cinco programas según un plan individual de trabajo elaborado en forma personalizada». Las cinco propuestas son: Vida Cotidiana, Educativo, Laboral, Vínculos Socio Familiares y Pensamiento Pro Social.

Con estos campos de acción «se propone aumentar las habilidades y competencias sociales de los internos como forma de disminuir sus posibilidades de reincidencia. Para lograr este objetivo los programas tenderán a fortalecer los vínculos familiares y sociales de los internos, mejorar su nivel educativo, capacitarlos laboralmente y facilitar su posterior inserción en el mercado de trabajo».

Vida Cotidiana

Este programa «pretende estructurar tiempos y espacios que respondan a objetivos con intencionalidad de cambio de las situaciones de vida de los involucrados». El PSC destaca que este proceso se basa «en una concepción humanista que entiende a la persona como un ser en proceso permanente de autonomías, sujeto y actor de sus cambios».

En este espacio se abordan los distintos aspectos que hacen a la conformación del individuo, como ser los biológicos, intelectuales, familiares, culturales, entre otros. Estos trabajos están a cargo los educadores, que parten de «un fundamento pedagógico», sin descuidar el aspecto de seguridad, a cargo de personal especializado para no alterar el ambiente educativo que se persigue. Un total de 11 asistentes presta servicios en esta área.

Programa Educativo

Este programa es considerado clave por los responsables del centro. Allí se desempeñan cinco funcionarios especializados: un maestro, un bibliotecario, un profesor de educación física, un docente y un nutricionista. El Programa de Seguridad Ciudadana define como objetivo de este espacio «aumentar la capacidad de los internos en las áreas de educación formal, capacitación laboral y en sus recursos de autocuidado de la salud y la utilización del tiempo libre».

El programa está dividido en módulos obligatorios y otros opcionales y se estructura en cualquiera de los casos en coordinación con el interesado, a los efectos de establecer metas claras y cronogramadas.

El informe del PSC puntualiza sobre el funcionamiento del área: «Comprende los módulos de educación formal (alfabetización, educación básica, posprimaria», entre otras.

También se incluye la realización de cursos teóricos prácticos breves de carpintería, computación jardinería, horticultura y electricidad.

Laboral

«La preparación para el empleo, colocación laboral y generación de ingresos, presupone la definición del trabajo como objetivo básico, quizás el más importante del sistema penitenciario progresivo. El trabajo no es una pena adicional ni complemento de ésta, sino un medio de tratamiento profiláctico y reeducativo», señala el PSC el valor de este programa, fundamentado el mismo en lo resuelto por el Congreso de La Haya de 1950 y el XII Congreso Internacional Penal y Penitenciario.

La experiencia en este sistema apunta a la generación de «hábitos de trabajo» para de esta forma incorporar a los participantes al sistema productivo, como forma de minimizar las posiblidades del «ingreso crónico al sistema penal». La capacitación de los presos está a cargo de personal especializado, en coordinación con entidades públicas y privadas, actualizando los cursos a las necesidades del mercado.

Este proyecto se complementa con actividades laborales dentro del propio instituto, como ser el mantenimiento del establecimiento, al tiempo que se realiza, a medida que avanzan en el proceso, una flexibilización de las salidas transitorias.

Otras áreas

Finalmente se encuentra un espacio para fortalecer los vínculos familiares de los internos, en el entendido de que una vez que recuperen la libertad serán un sostén importante para salvaguardar los cambios experimentados en el CNR.

Los asistentes a cargo de estos talleres buscan que tanto el preso como sus allegados estén preparados para resolver situaciones conflictivas que en su momento puedan hacer peligrar la rehabilitación del individuo. La modalidad de trabajo implica entrevistas periódicas con el interno, como así también con su núcleo íntimo.

Complementando esta línea de acción se encuentra el Programa de Pensamiento Pro Social, que se «compone de un paquete de técnicas cognitivas que han demostrado eficacia en el tratamiento con delincuentes».

Certificados

En este contexto se producirá mañana lunes la entrega de certificados de los cursos de hidroponía, para aquellos presos que formaron parte de los mismos. Este taller se llevó a cabo en el marco de un convenio entre el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el Ministerio del Interior.

El evento tendrá lugar a partir de las 11 horas en el CNR, ubicado en el ex Hospital Musto. Tras el acto, las autoridades e invitados recorrerán las instalaciones destinadas a la rehabilitación, como ser los distintos talleres, la huerta y el invernáculo, entre otros. Estarán presentes en la oportunidad los ministros de las carteras mencionadas, como así también los presos y las autoridades del primer centro de rehabilitación integral. *

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