Lo degolló con un cuchillo de cocina y lo guardó en el ropero; la Seccional 1ª lo aclaró rápidamente

Mató a la pareja para vivir con su mamá en el escenario del crimen

La mujer le dijo al hijo que había un olor extraño en la casa. El le contestó que era a gas y que provenía de un cuarto al que no podía ingresar. El miércoles a última hora de la noche, personal de la Seccional 1ª halló en ese lugar, tapado con diarios y frazadas, el cuerpo de Omar Fernando Rodríguez, oriental de 51 años.

Dados los días transcurridos y la forma en la que el asesino había ocultado el cuerpo, el mismo presentaba un avanzado estado de descomposición. El crimen de esta persona fue aclarado en menos de tres horas por el comando de la Seccional 1ª, al mando del comisario Carlos Suárez, siendo supervisadas las actuaciones directamente por el jefe de zona y el director de Seguridad.

Al quedar el homicidio al descubierto en la finca se hicieron presentes el juez Penal de 9º Turno, doctor Contarín, el fiscal y el médico forense, como así también funcionarios de la Dirección Nacional de Policía Técnica que realizaron un relevamiento fotográfico del macabro escenario, entre otras pericias.

Denuncia

Eran las 17 horas del miércoles último. El padre de Omar Fernández Rodríguez Casanello, un hombre de 81 años, se presentó en la Seccional 1ª para denunciar que hacía ya varios días que no tenía noticias de su hijo, y que esto le llamaba mucho la atención ya que se trataba de una persona que se la veía muy a menudo por el barrio.

El denunciante agregó como factor de preocupación el hecho de que desde el domingo el teléfono estaba cortado y que, antes de que esto ocurriera, había llamado y lo había atendido un hombre que se expresó confusamente con relación al dueño de casa, es decir su hijo, al que a esa altura daba por desaparecido. De manera inmediata las autoridades de la Seccional 1ª lanzaron un comunicado para la localización de esta persona, al tiempo que un equipo partió a la zona.

Al llegar los pesquisantes se encontraron con una escena que los sorprendió. Un hombre estaba terminando de descargar desde un camión una serie de muebles, que luego se sabrían era de su madre. El individuo dijo naturalmente que, efectivamente, se estaba mudando junto a su mamá y a quien identificó como una prima. Al preguntársele sobre su relación con el propietario de la finca de Maciel y Buenos Aires y si tenía conocimiento de dónde se encontraba, contestó que era su pareja y que actualmente se hallaba en el Interior del país.

El cuadro era sospechoso. Los actuantes decidieron pedirle a JCSO, oriental de 31 años, que los acompañara a la dependencia porque tenían que indagarlo más profundamente.

La relación

La finca de la calle Maciel era propiedad de Rodríguez Casanello, que la había heredado de un anterior compañero cuando éste muriera. Los policías quisieron saber entonces en calidad de qué y con permiso de quién JCSO se iba a instalar en el inmueble de dos plantas junto a su mamá y la prima.

Entonces el indagado explicó que hace aproximadamente dos meses había conocido al dueño de casa y que habían entablado una relación sentimental, la cual había derivado en esta decisión. Sin embargo no les terminaba de cerrar a los pesquisas que el hombre llevara a su progenitora a convivir bajo el mismo techo.

Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA indicaron que si bien el cada vez más sospechoso individuo se expresaba con evasivas, mantenía un mismo relato. Incluso fue interrogado por el propio comisario, quien le consultó si tenía algún inconveniente en que inspeccionaran la vivienda. Habían pasado poco más de dos horas desde que el padre del desaparecido se había presentado en la comisaría.

El caso estaba a punto de quedar esclarecido; surgirían entonces los macabros detalles del crimen y la ocultación del cadáver. Sabiendo que su coartada caería por la vía de los hechos, el hombre firmó el permiso para la revisación del hogar y antes de que esto ocurriera pidió para hablar una vez más con el encargado de la seccional.

Lo degolló

Era el viernes de noche y Rodríguez y JCSO se encontraban en la finca junto a otras personas, compartiendo tragos. En determinado momento surgió una discusión entre los anfitriones, lo cual habría motivado que los invitados se retiraran del lugar.

La discusión continuó y fue subiendo de tono. Hubo golpes dijo el ya confeso asesino, quien alegó tener celos de su pareja y a su vez cierta humillación por sentirse sometido.

El incidente concluyó abruptamente. JCSO tomó un cuchillo de cocina de mango negro y le aplicó un profundo corte en el cuello a Rodríguez, quien murió desangrado en pocos minutos. El homicida cargó el cuerpo y lo guardó en un ropero existente en la planta alta. Descendió al primer nivel y lavó el arma asesina y la colocó en el cajón junto a los demás cubiertos.

Después se dedicó a limpiar la sangre que había quedado esparcida por el piso. Culminada esta tarea subió nuevamente y retiró el cuerpo de su víctima, al que bajó al primer piso, lo tapó con diarios y frazadas y posteriormente lo metió en el cuarto al que su madre no podía acceder, dejándolo debajo de una cama. A partir de entonces comenzó a planificar la mudanza, que quedó trunca por el accionar de la Seccional 1ª, que en menos de tres horas logró esclarecer el hecho.

El juez actuante en la causa tomó ayer las primeras declaraciones al asesino y analizaba la posibilidad de realizar una reconstrucción. El cuchillo fue incautado y enviado a Policía Técnica para su análisis. *

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