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Un fantasma recorre América: el fantasma del capitalismo

Foto: Pixabay

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Un fantasma recorre América: el fantasma del capitalismo. Pocas fuerzas de la nueva América se han unido en santa cruzada para acosar a ese viejo fantasma: la dividida izquierda, los escasos idealistas y los pocos que creen en el futuro de una América Latina unida y próspera, desde el Rio Grande hasta Tierra del Fuego.

La derecha, solapadamente y ayudada entre otros por algunos militantes leales que trabajan en los medios de comunicación, intenta ganar de a poco el terreno perdido a comienzos del siglo XXI. El Plan es casi perfecto y calculado magistralmente al milímetro. Tal como lo hicieron todos los invasores en la historia de la humanidad, hay que seguir la consigna: divide y vencerás. Uno de los métodos actuales es el desprestigio de algunos líderes claves que hay que sacar del medio, mediatizar todo lo posible, sacar todo lo que se puede de su vida privada y pública, y listo, como dicen los franceses: “et le tour est joué”.

Efectivamente, los medios de comunicación en general pueden hacer grandes cosas aparte de informar, pueden crear una imagen, pueden destruir una imagen y hasta a veces pueden hacer que un candidato no muy popular gane las elecciones en un país. También permiten que nos expresemos como lo hacemos ahora; la fuerza intrínseca de los medios de comunicación es más fuerte de lo que uno se imagina. Tienen un poder de influencia inimaginable.

También tienen un efecto positivo, en Vietnam, por citar un caso y sin desmerecer el esfuerzo y coraje de mucha gente, los medios de comunicación tuvieron mucho peso para parar la guerra. Claro, a veces por ejemplo tergiversan los motivos de las guerras y a veces no dejan ver muy claro cuál es el beligerante agresor. Otras veces nos mantienen ocupados con la situación en Siria, o el conflicto eterno de la península coreana, o los altibajos de Wall Street, mientras se votan leyes que favorezcan a la clase alta o se planea cómo obtener más riqueza; ” ¿Panem et Circenses” (pan y circo como decían los romanos). Solo es cuestión de saber cómo usarlos y los resultados vienen solos. La derecha es experta en la materia.

El caso Sendic fue un ejemplo de injusticia y de acoso exagerado y lo que más me llamó la atención antes y después de su renuncia es cómo algunos personajes públicos lo han señalado como uno de los peores casos de corrupción desde hace mucho tiempo. Pero de lo que yo he leído a once mil kilómetros de distancia del paisito y donde vivo, me parece que hubieron muchos más y peores. Algunos hasta creo que eran familiares de los que hoy dicen lo que dicen y que ahora son defensores a capa y espada de los fondos públicos. Como decía Galeano en su libro “Patas Arriba La Escuela del Mundo Al Revés”, Siglo XXI, edición 1999, página 316; “La injusticia, motor de todas las rebeliones que en la historia han sido, no sólo no se ha reducido en el siglo veinte, sino que se ha multiplicado hasta extremos que nos resultarían increíbles si no tuviéramos tan entrenados para aceptarla como costumbre y obedecerla como destino.”

Aunque parezca insólito, hay que admitirlo: la clase alta es una de las más solidarias de todas las clases sociales y es una utopía pensar que es la clase de los trabajadores la más solidaria. Ellos raramente se dividen y tienen un ideal común difícil de combatir: el capital y el mantenimiento del estatus social. Hasta no hace mucho habían gobiernos con cierta cuestionable orientación progresista los cuales, a través de muchas artimañas, calumnias y en algunos casos manipulación de votantes y votos, se han ido perdiendo: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, por citar algunos. Y si ponemos atención al perfil de los candidatos ganadores en esos países, la mayoría pertenecen a la clase alta.

En Uruguay pronto se viene el momento de votar para elegir una de las dos opciones: nos quedamos con el Frente o retrocedemos al statu quo de los años 90 con la posibilidad que se apliquen medidas de austeridad. El juego mediático ya empezó y no va a terminar hasta que se tenga el resultado esperado. Ya se están sacando algunos posibles personajes del medio, pero todavía quedan otros. También se corren los famosos rumores por las redes sociales: hay que votar en blanco, anular el voto, o no votar como señal de protesta?. Pero … estas acciones realmente a quien favorecen?. La verdadera cuestión es: el pueblo se va acordar al momento de la votación de cómo fue que llegó el partido oficialista al poder? O cuáles fueron las razones y la situación en ese momento por las cuales el Frente ganó las elecciones? No cabe duda que así como cualquier gobierno de cualquier país del globo terráqueo, el gobierno del Frente no fue ni es perfecto, pero la evaluación se debe hacer en base a todos los factores en juego y no solo evaluar si la seguridad aumentó o no, o si los productores rurales obtienen lo que quieren o no, o si algunos dirigentes abusan de las tarjetas corporativas o no. Estos, si bien son importantes, forman parte de algo más grande.

A mi manera de ver las cosas, lo más transcendente es evaluar el programa de gobierno presentado y que lo apliquen durante el mandato y no dejarse embaucar por esos demagogos que dicen lo que van a hacer y jamás lo hacen. Hay que hacerse preguntas como: el oficialismo cumplió con el programa propuesto o no? El Uruguay está mejor ahora que en el 2004 o no? La respuesta a estas preguntas va a definir el cuadro político del 2019. Así como ya ha sucedido en otros países de nuestra América, la derecha uruguaya quiere retomar el poder a toda costa y todos los métodos son válidos para obtener el resultado querido. Y los idealistas que creen que todavía se pueden hacer buenas cosas por el país, van a tener que decidir evaluando bien los resultados actuales con aquellos de los años cuando el Frente era oposición y no evaluar lo que los medios tratan de inculcar cotidianamente.

Todo el mundo lo sabe y lo dice, gobernar no es fácil, es más fácil ser oposición. No hay que desestimar la fuerza que tiene la derecha y si no se está consciente del riesgo a asumir, ellos indefectiblemente volverán a gobernar…

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