Sólo con más presupuesto no es suficiente

Muchos actores educativos afirman que los niveles de inversión en educación son insuficientes. Otros, en cambio, aducen que los niveles de inversión aludidos, se encuentran en un máximo histórico para el país y sin embargo no se perciben resultados de aprendizajes, acordes a dicha inversión. No está tan claro, sin embargo, cuando se habla de dicha insuficiencia, de qué se habla y atado a esto, cuál sería un nivel de inversión adecuado.
Detrás de estas afirmaciones, se encuentran varias contradicciones: 1) Por un lado la idea de que es suficiente para lograr mejoras en los aprendizajes, una mejora presupuestal; 2) Por otro lado la idea de cuál sería una mejora presupuestal que haga que los diversos actores educativos admitan que ese parámetro ya no es causal de los des aprendizajes; 3) La idea de que a pesar de contar con dicha apoyatura económica, hayan otros factores que no permiten mejoras en lo educativo.
Ya se ha indicado en una nota anterior que el actual presupuesto es suficiente, si es que las mejoras que innegablemente se han logrado desde el año 2005 a la fecha se hubieran distribuido uniformemente, para atender el 100 % de los actuales reclamos docentes que han dado lugar al conflicto educativo que aún hoy, continúa en ciernes. Hay aquí objetivamente una falla en lo político, desde el punto de vista de su responsabilidad, de implementar recursos de la forma más eficiente posible, lo cual es innegablemente resorte del gobierno de turno, mal que le pese a quien le pese.
Pero, he aquí una nueva contradicción ¿Es suficiente lo que solicitan los docentes para lograr que el aspecto presupuestal, deje de ser un factor distorsionante en relación a lo educativo?
Los docentes llevan adelante un conflicto que implica una mejora del 100 % en sus remuneraciones salariales, a esta altura del partido ¿si se les ofrece un 10 % firmarían? Porque a todas luces, lograr el objetivo propuesto es absolutamente inalcanzable, dada la forma en que se hallan distribuidos los recursos presupuestales educativos. Entonces tenemos un colectivo de docentes que impulsa un conflicto que antes de nacer era una utopía, pero peor aún. En caso de que en forma de milagro religioso, se lograra lo que se pide, tampoco elimina los problemas educativos presupuestales!!! Pues continuarían habiendo docentes con 50 o más horas semanales, o docentes que disponen de un segundo empleo y que no les permite desarrollar adecuadamente su labor como tal.
El conflicto docente desatado en los últimos meses es una clara muestra de los desvalida que se encuentra nuestra educación, atacada por la ineptitud del gobierno en cuánto a como considerar la forma más eficiente de distribuir las mejoras presupuestales y por otro lado atacada por los docentes sindicalizados o no, en cuanto a pedir mejoras que no resuelven los problemas que un presupuesto insuficiente genera en el ámbito educativo.

En el contexto anterior, una variable que usualmente nadie toma en cuenta, (me pregunto por qué será), ¿los problemas de aprendizajes insuficientes en nuestro país, desde cuando ocurren? Porque claramente no es, lo mismo que hayan comenzado en 2010, o en 2005, o en 2000, o en 1995, o en 1990, o incluso mucho antes.
Es que cuánto más atrás ubiquemos el germen de los des aprendizajes, mayor cantidad de responsables tanto individuales como colectivos habrá y ¿a quien le interesa que esa versión de la realidad salga a la luz?
No pocos estudios existen sobre cómo en los años previos a la Dictadura militar que existió en nuestro país desde 1973 hasta 1985, a través de una educación intervenida por el poder político de turno, se llevó a cabo una verdadera persecución de docentes y estudiantes creando un ámbito de miedo y terror en lo educacional. Había muchas cosas de las que era imposible hablar, tampoco juntarse para debatir sobre cuestiones gremiales, ya sea docentes como estudiantiles. Hubo destituciones, exilios, desaparecidos, asesinados, en ambos colectivos. ¿Nada de ello tuvo una mínima incidencia en lo educativo? Parece que para los actuales actores educativos dicho pasado reciente no es de recibo.
Salidos del proceso dictatorial, en 1986, se lleva a cabo la primer reforma educativa. La reforma del Ciclo Básico del licenciado Daniel Corbo, avalada por el entonces presidente del Codicen el Prof. Pivel Devoto.
Veamos que dice el CINTERFOR entre 1990 y 1994, sobre una evaluación de dicha reforma:
Una vez transcurridos cinco años de la Reforma del CBU la Oficina de CINTERFOR de Montevideo realizó un balance de la misma. Tanto en esa investigación como en otros informes se reconoce que la reforma en lo programático no ha podido concretarse.
En ese contexto se señala que “los objetivos del CBU estuvieron enmarcados en el propósito de lograr, en el menor tiempo posible, la universalización de la asistencia. Al servicio del mismo, en cuatro años, se crearon 21 nuevos liceos -de los cuales 19 en el interior- y se adoptaron una serie de disposiciones (cursos de recuperación en lugar de exámenes, pasaje de cursos con asignaturas observadas, repetición sólo por inasistencia o inconducta grave, etc) que favorecieron la permanencia de alumnos en el sistema. El conjunto de propuestas y de modalidades de aplicación creó un clima de aceptación de los bajos rendimientos, justificado por la democratización.” La investigación también revela el deterioro alarmante de los recursos humanos de enseñanza secundaria, a través de la progresiva desprofesionalización del cuerpo docente. En un contexto en que dada la incorporación de nuevos sectores sociales al alumnado, y el deterioro de los recursos tanto humanos como materiales, era difícil preservar las condiciones para el aprendizaje de los conocimientos básicos, la investigación afirma que la implementación de la Reforma “combinó inadecuadamente -sin proponérselo- el sistema de cátedras y de asignaturas definidas por la especificidad del conocimiento académico -que fue propio de la tradicional secundaria preuniversitaria de la primera mitad del siglo- con el de las actividades que aspiraban a atender lo vocacional, lo tecnológico y lo expresivo al mismo tiempo.”
“La consecuencia -continúa expresando el informe- fue un mayor número de asignaturas, la incorporación de un porcentaje aún mayor de docentes no profesionales, la reducción de la atención a las asignaturas básicas y una atomización de conocimientos y tiempos de enseñanza. Todo ello generó un saber no integrable para estas nuevas generaciones de niños y adolescentes de tan débiles bases culturales y expuestos, cada vez, a menos horas anuales de formación en liceos y escuelas técnicas.” En síntesis la reforma ofreció más años de escolaridad, pero con menos horas y menos contenidos.

En 1992, el Consejo de Educación Secundaria, resuelve realizar algunas modificaciones al plan 86, a estos efectos creó un plan, más conocido como el plan de las 50 medidas…. Parece claro que 50 medidas son muchas medidas, en realidad la sola aplicación de las mismas es un dictamen acerca del plan 86, laudatorio.

Es absolutamente claro que desde 1990, a lal luz de la reforma mencionada, se continúa un proceso de degradación de aprendizajes, que hoy seguimos observando, agravado por el factor de arrastre generacional que se desarrolla en más de 27 años de deterioro.

El Consejo de Educación Primaria, publicó durante muchos años, en su web, evaluaciones de aprendizajes a los alumnos de lo 6° años en donde desde 1996 al 2002, por ejemplo en Matemática nunca se superó el 48 % de suficiencia y en lenguaje siempre se estuvo por debajo del 65 % de aceptabilidad. Pero paradojalmente o mágicamente, durante ese mismo período los aprobados nunca fueron menos del 89 %. Esto no cierra. ¿Responsables? Never.

¿Tiene algo que ver en la realidad actual el bajo nivel de aprendizajes logrados por nuestros alumnos desde su actividad escolar? Parece que, a quienes hoy día se preocupan por los “resultados sobre aprendizajes”, no les parece, por lo menos vinculante. Según se desprende de dichos del actual Director General de Educación del Ministerio de Educación y Cultura, maestro Luis Garibaldi, donde expresa muy convencido que el debe está en la Enseñanza Media”. El Observador 20 de Julio de 2013.

El 3 de Mayo del 2003, en el diario El País se puede encontrar una artículo en donde las máximas autoridades educativas encabezadas por el entonces Presidente del Codicen el Licenciado Javier Bonilla, evalúan modificar los programas del Bachillerato, dadas las dificultades mostradas por los alumnos egresados del Ciclo Básico opción 1996, (Léase Reforma de Rama), en incursionar por dicho 2° Ciclo. La consecuencia fue la creación del plan TEMS, (Transformación de la Educación Media Superior), la que se caracterizó por disminuciones de cargas horarias y de unidades temáticas en los programas.

En el CETP, hasta el año 2008, se realizaban evaluaciones de aprendizajes a los egresados del Ciclo Básico y en dicho último año el nivel de suficiencia fue de un 4 %. Asombrosamente, dichas pruebas de evaluación se dejaron de hacer.

Todo este material, toda esta información que en nada se gesta en el presente, sino que se desarrolla desde décadas atrás, no toma en cuenta para nada las evaluaciones de las pruebas PISA, tan cuestionadas últimamente, pero lo que dichas pruebas dicen, no es otra cosa que la lógica continuidad de los procesos de deterioro ya señalados que lamentablemente, no han sido los únicos que han determinado este presente.

La seguimos…, pues queda mucha, mucha tela por cortar.

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