Habrá nuevos gloriosos Primero de Mayo
“Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y del propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y pro-mesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase” (Lenin).
En general, las corrientes ideológicas más entreguistas quedan categóricamente expuestas en su real naturaleza anti obrera y contra revolucionaria, con total visibilidad, en tiempos de aguda banca-rrota y desmoralización generalizada del movimiento popular.
Con las rengueras de abajo más severas a flor de piel y la clase trabajadora sin poder superar un estancamiento altamente desfavorable en la correlación de fuerzas, el claudicacionismo populista y el declaracionismo demagogo, copan la banca y arremeten enérgicamente cual si fueran una clase “en sí misma y para sí misma”.
Usurpan conciente y organizadamente el rol pretendidamente orientador que deberían cumplir las vertientes populares de intención revolucionaria o, al menos, auténticamente “progresistas”.
Asumen un “vanguardismo” audaz, “combativo” y de aparente irreductibilidad, grandilocuente y melodramático.
Son las corrientes conciliadoras funcionales al sistema “desde la izquierda”, y parecen adueñarse de la situación con inocultado triunfalismo. Cada nuevo paso que dan, cada nuevo autoescrache pú-blico, está fatalmente signado por la ilusión de estarse logrando una preeminencia “histórica”, defini-toria y definitiva; de estar imprimiéndosele a la lucha de clases, a la historia, un curso certero, realista, maduro y “acumulador” para los intereses del “pueblo” (que somos “todas y todos”, por supuesto, sin importar mucho a qué clase pertenezcamos) y de la “especie humana”…
El súmun del espíritu pequeño-burgués pragmático y cortoplacista, gana al raciocinio de sus con-ductores más emprendedores hasta llevarlos a una verdadera pedantería idiotizada, y aglutina de tal modo a sus seguidores, que todos sus actos y palabras adquieren la apariencia surrealista de ser lo que no son: una clase, “la otra clase”, la que está en el medio, expresándose como tal y disputando una imposible hegemonía político-ideológica, en cuya consecución, en realidad, lo que se hace, nada inocentemente, es reforzar la hegemonía político-ideológica de la misma burguesía que en lo declara-tivo se sigue fustigando con sermoneos estúpidos de hermanitas de la santa caridad.
En los hechos, estas corrientes que en tiempos de empuje del movimiento popular apenas balbu-ceaban con gran timidez sus patéticas concepciones y algunas de ellas hasta destacaban por su verborragia tremendista y súper radical, traducen todo su entreguismo en el rasgo práctico que opera como confesión y autocondena histórica ante un pueblo trabajador que más temprano que tarde juzga sin miramientos de ninguna especie: el colaboracionismo, los mandados, el servicio lameculos a la clase dominante, el rol triste y ridículo, pero dañino e imperdonable, de guardaespaldas y salvadores del sistema.
Pues, al fin de cuentas, a pesar de las encendidas arengas “justicieras” y “atrevidas”, lo que se expresa y moviliza a través del claudicacionismo entreguista en tiempos de reflujo popular, es la NO CLASE, son los sectores sociales efectivamente desclasados y subordinados a pautas y expectativas de vida eminentemente burguesas, como movidos por una ensoñación de vigilia post descanso que les induce al disparate de creerse “una clase”, y, encima, “una clase que corta el bacalao” para transformar el mundo y poner las cosas “en su sitio”…
Es decir, se trabaja, se milita, se “vanguardiza”, para la clase dominante, bajo la presentación me-diática de un paquete filosófico en el que abundan las loas y los reconocimientos a las viejas luchas y los viejos luchadores sociales a los que, al mismo tiempo, se vilipendia y estigmatiza, colocándoseles, con suerte, en la galería de los “santos” respetables pero equivocados, románticos y aventureros, “del pasado reciente”, sacrificados al santo cuete por una “utopía” que sólo podrá alcanzarse conciliando con el enemigo de clase y de la misma humanidad, y deponiendo todo principio ético-filosófico de naturaleza verdaderamente revolucionaria.
Llegado a este punto al que podría llamársele “del sublime apogeo pequeño-burgués”, el entre-guismo claudicacionista –oportunista y exitista, henchido de gloria, pizarrero, chantún, gronchamente camisetero– abandona hasta lo que había sido su principal arma subjetiva de combate en el “adoctrinamiento popular” y en el “enfrentamiento a las fuerzas reaccionarias”: el lenguaje político cotidiano, la “seña de identidad”, la evocación y la invocación hipócritas pero efectistas de cuanta aspiración y legados históricos más o menos justicieros y revolucionarios han sido atesorados como patrimonio popular emancipador, enaltecedor y enorgullecedor, que debe cuidarse con el celo furioso del que no está dispuesto a tolerar así como así la burla patotera disfrazada de “realismo” y “madurez”.
En este punto, estamos hoy, 5 de mayo del año de los 195 años del nacimiento de Carlitos. En el punto del desparpajo alcahuetón que ya no mide palabras ni gestos.
No es que recién hoy, a cuatro días de nuestro Día Internacional de los Trabajadores, el colabora-cionismo quede totalmente escrachado con los discursos pronunciados en la plaza “De los Mártires de Chicago” pretendiendo “representar” a la clase trabajadora uruguaya.
Ya ha quedado repegado desde hace unos cuantos años y unos cuantos hechos que no es nece-sario enumerar. Lo que hoy queda expuesto como dato duro de la realidad, es que estas corrientes han podido ir copando la estructura organizativa del movimiento sindical como si ella hubiese sido invadida y sitiada mismo por la propia clase dominante.
En boca de los pequeño-burgueses pequeños (chiquitos, poquita cosa, casi microorganismos) que discursearon el 1° de Mayo, habló la fuerza directriz actual de la central proletaria: las patronales, su Estado protector y cohesionador, los señoritos de la explotación, la opresión y la entrega del país a negreros más poderosos que los de entre casa.
Habló la clase asesina de nuestros amados condenados de 1886, que dieron sus vidas para que no siguiéramos siendo bestias de carga produciendo esa plusvalía que hoy algún carnero reclama mejoremos laburando con más ahinco y compromiso…
Habló ella con las palabras miserables de los míseros filisteos criollos del siglo XXI; la “nueva clase” de los atornillados al parlamentarismo al pedo, los sillones presidenciales y ministeriales pagos por Zamin Ferrous y UPM, los cargos burocráticos ocupados por verdaderos atorrantes del lumpen-sindicalismo oriental, semidioses que en su fantasiosa condición de “dirigentes de la clase” hasta de-ben afrontar juicios laborales por chupasangres…
Hablaron cual si el miércoles que pasó, hubiese sido el “Día Internacional de los que no Merecen Llamarse Trabajadores”. Hablaron los que se cagan en la clase trabajadora.
¡Bastardearon rastreramente nuestro día de recordación y lucha!.
¡Con ellos tampoco habrá impunidad por más fama de matoncitos de cuarta que puedan ostentar para las tribunas algunos de estos arrastraditos en el barro de los renegados!.
¡Habrán la Verdad y la Justicia proletarias nacidas en los pechos y las conciencias de Michael Schwab, Louis Lingg, Adolph Fischer, Samuel Fielden, Albert R. Parsons, Hessois Auguste Spies, Oscar Neebe y George Engel!!!.
¡Habrá de nuevo gloriosos Primero de Mayo de las y los trabajadores del Uruguay, en los que no deban sentir vergüenza ni odio por discursos humillantes las mujeres y los hombres bien nacidos de madre y padre y de abuelas y abuelos que nada le deben a los que nos deben todo, incluidas sus propias pobres vidas que aún “el destino” les deja vivir!!!.
¡Habrá movimiento sindical verdadero y que se honre a sí mismo clamando a los cuatro vientos por una sociedad sin explotados ni explotadores, como establecen los documentos fundacionales de la CNT trasmitidos al PIT surgido de las cenizas dejadas por los que, ayer también, creyeron que las pálidas serían eternas y que los alcahuetes no serían señalados por los dedos intransigentes del pueblo trabajador despertado de todas las derrotas y todas las rengueras!!!
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