¿Los nacionalistas integrando una internacional?
Ya habíamos advertido en algún artículo previo y ahora lo confirmamos, que el Honorable Directorio, excediéndose en sus facultades, habría solicitado o aceptado integrar –según parece como veedor– la Internacional Democristiana latinoamericana que a su vez integra, también, su similar a nivel mundial de derecha internacional, presidida por el muy progresista señor Aznar. Me animo a aseverar que el Honorable se excede en sus potestades pues la concurrencia implica compromiso de cambio «ideológico» de un partido político (la presencia demuestra la intención) y es obvio que su decisión depende intrínsicamente de la Convención donde reside la soberanía partidaria. Las colectividades políticas, y la blanca con más razón, no son bienes de difuntos ni propiedad de ninguna familia, por buenas «prosapias» que pretendan tener algunos integrantes y sus amigotes, para hacer con ella lo que se les antoja. El Partido Blanco es de todos los blancos que se sientan y actúen como tales. Con los mismos derechos y obligaciones. Tan blanco es el paisanito que orgullosa y legítimamente se engalana con una modesta golilla heredada de algún ancestro servidor, que dirigentes y doctores que para hacer proselitismo, lo imitan. Sería reiterativo opinar que al Partido Blanco, el vasco Oribe lo fundó nacionalista.
Y todos, hasta hoy según parece, sus dirigentes históricos «grandes y chicos», pasando por Saravia y culminando con Wilson, lo fueron. Y su masa partidaria, que lloramos «lágrimas de sangre» viendo su «muerte anunciada», también lo somos y vamos a morir como tales.
Como Partido Nacionalista no podemos integrar ninguna internacional. Ni de izquierda ni de derecha imperiales. Si Oribe, Leandro Gómez o Saravia se levantan de sus tumbas, no les alcanzarían los sables para «molerlos» a sablazos como se merecen. Como disculpa, alegan que pidieron o fueron «invitados» (¡cuánta ingenuidad!) como veedores. ¿Y qué carajo (como decía Wilson) van a ir a ver? ¿Como funciona una internacional de ultraderecha administrativamente? ¿O tal vez piensan ir de «espías» para después poder combatirlas? ¿Nos creen idiotas? Sean leales y digan la presunta verdad. ¿No será que van a solicitar financiaciones económicas (fiducias, que le dicen) para futuras elecciones a la tan mentada e «inocente» internacional democristiana? Y que al mejor estilo de Judas Iscariote, venden el Partido de Oribe por «treinta monedas». ¡Pardiez! ¡Que no quiero llegar a tan lamentables, tristes e infamantes conclusiones! Si eso fuese cierto, mataron al «viejo y digno» Partido Nacional. Sí, sería la prometida refundación del Partido. ¡No es mi Partido Blanco! Nunca fui imperial ni integré grupos que no sintieran la patria, sus banderas, sus escudos e himnos, y sus ideologías nacionales. Somos de los blancos de Oribe y Aparicio. Jamás con Bush, Aznar o Tony Blair o de cualquiera internacional foránea a cuyas fauces se entregaría la mejor historia y tradiciones escritas y vividas entre otros muchos por el doctor Luis A. de Herrera y Wilson. Si hay que morir, se muere. Con dignidad republicana. Llevando a la tumba los principios inmaculados. Que la historia no registre que enterramos al partido con las banderas «empapadas» en las miasmas del entreguismo apátrida. ¡Viva mi muy viejo y digno Partido Nacional! ¡Viva Saravia! ¡Carajo! *
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