Hacia la construcción de nuevas mayorías

La situación social se agrava de manera sostenida, y no da tregua: aumento exponencial de los índices de pobreza, caída en picada del salario real, aumento de la desocupación y del trabajo precario.

En este contexto económico, social y cultural de retroceso, de caída brusca en las expectativas de mejoría social y de descreimiento político, las organizaciones de la izquierda uruguaya, el Frente Amplio-Encuentro Progresista y el Nuevo Espacio se proponen avanzar en la construcción de acuerdos políticos destinados a gestar una nueva mayoría.

El propósito es oportuno e imprescindible. Encararlo, con grandeza de miras, pensando en el país y en sus sectores sociales más golpeados por la crisis es una respuesta, entre otras, impostergable: hay que construir una opción política y electoral sólida, creíble, capaz de alzarse como una alternativa real ante el irremediable naufragio nacional que conllevaría un nuevo logro electoral del continuismo.

El proceso de elaboración de los acuerdos entre el FA-EP y el Nuevo Espacio, que las organizaciones examinan en estos días, es el principio de una respuesta fundamental.

Decimos principio pues partimos de la base de que las posibilidades de ampliación de las alianzas políticas están lejos de haberse agotado en los muy positivos pasos que se están dando ahora en esa dirección. A corto, o mediano plazo es posible y altamente deseable que otros sectores, o liderazgos políticos y hasta sociales, se dispongan a discutir nuevas pautas de confluencia.

La situación extrema a que ha sido conducido el país comporta, más allá de la voluntad y los anhelos de los protagonistas, una creciente polarización.

Y a esa lacerante agudización de la dicotomía social, que enriquece a unos pocos y arroja a la miseria a cientos de miles, no hay otra forma de enfrentarla, detenerla y derrotarla con la construcción, precisamente, de nuevas mayorías.

Nuevas mayorías que hoy es posible aglutinar en torno a un programa de reconstrucción nacional que ponga el acento en la reactivación económica del país, en una mayor justicia social y en la creación de un nuevo clima de convivencia ciudadana.

Los factores que hoy permiten –y exigen– la concreción de amplios acuerdos políticos no se agotan con las demandas de tipo económico, aunque éstas aparecen hoy con la fuerte elocuencia de los hechos.

También forman parte de la agenda democrática la necesidad de terminar con la corrupción política y administrativa, asegurar la vigencia de los organismos de contralor y la transparencia de la gestión pública.

En un país con la experiencia histórica que tiene el nuestro, un país que, ya en los años 20 del siglo pasado se había conquistado –y construido– un concepto de ciudadanía avanzado, la necesidad de avanzar en la profundización de la democracia va de la mano con las impostergables medidas de reconstrucción de la economía y del entramado social.

Con agudeza, en el abordaje preliminar de los acuerdos entre el Nuevo Espacio y el FA-EP, se ha dicho que: «Late en nuestro pueblo la convicción de que la sustitución de los partidos tradicionales en el gobierno es ahora no sólo posible, sino necesaria y además un imperativo de la consolidación democrática. Ha llegado el momento de que una nueva mayoría política, con otra orientación, otras propuestas, otros responsables y otras energías, se haga cargo de la tarea de reconstrucción, imprescindible para superar la honda crisis y para conducir a nuestro país y a nuestro pueblo a un destino mejor». *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje