Las fuerzas del cambio
Junto al crecimiento del Encuentro Progresista en las preferencias del electorado (más de un 55 por ciento de intención de voto cuando faltan dos años para las elecciones), se verifica la incorporación a esa fuerza política de personalidades y grupos que ven en ella la única opción de cambio. En los hechos, se está dando lo que proponía el dirigente tupamaro Raúl Sendic al salir de la cárcel: la creación de un «Frente Grande» capaz de aglutinar cada vez más sectores de la sociedad.
Como corolario de la estrategia política que resultó triunfante en la última convención del Nuevo Espacio, esta fuerza ha ido dando pasos firmes hacia la concreción de acuerdos y alianzas con la única fuerza con la que tiene afinidad ideológica: el EP-FA. Ayer se dio a conocer un documento macro que será discutido por ambas colectividades con el fin de llegar a una alianza formal.
El resultado de aquella convención que tuvo lugar el año pasado, fue sin duda una victoria del líder del partido, senador Rafael Michelini, a pesar de que algunos analistas crean ver un triunfo a lo Pirro, en razón de la fractura que se produjo.
La vieja «Lista 99″, fundada por Zelmar Michelini en 1962, se ubicó siempre en la izquierda del espectro político nacional. Más allá de previsibles y explicables vacilaciones cuando el sector no había roto aún con el Partido Colorado, las posturas adoptadas por el Movimiento por el Gobierno del Pueblo ante las situaciones difíciles fueron claramente las de un partido de izquierda.
Después de más de diez años de experiencia como partido independiente, el Nuevo Espacio ha comprendido que ese rumbo no conducía a ningún puerto.
En momentos en que el electorado está cada vez más polarizado y por tanto es preciso reunir y sumar voluntades para enfrentar el modelo de la derecha, la alianza del Nuevo Espacio con el Encuentro Progresista aparece como la única posibilidad de ofrecer a la ciudadanía una opción de cambio posible.
Por otra parte, es la única alternativa sensata para el futuro de ese grupo político fundador del Frente Amplio: concretar alianzas con el único agrupamiento que pugna por cambiar la situación económico social de miseria y exclusión. De no haber prosperado tal iniciativa, el Nuevo Espacio quedaría condenado a un papel testimonial ya que dada la correlación de fuerzas en el Parlamento, ni siquiera es viable la función de ‘bisagra’ que algunos creyeron que el partido podría cumplir.
Ampliar el espectro de adhesiones a las fuerzas del cambio no implica que la izquierda deba resignar principios, abandonar banderas ni derechizarse. Por el contrario, es la forma de ensanchar la base social de apoyo para impulsar las políticas que conduzcan a la concreción de los cambios que toda la sociedad reclama. *
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