El cuentista
Batlle se ha revelado como un gran contador de historias. Lleva casi tres años propinándonos un cuentito aquí y otro allá. La causa que estimula su verbosidad es noble: convencernos de que la recuperación económica está a la vista.
Qué pena, no ha podido.
Primero nos contó acerca del comercio exterior y todos los días, hasta hoy, se las ha ingeniado para hablar de mercados que supuestamente se están abriendo al Uruguay. No obstante, las exportaciones siguen bajando.
Luego nos contó del despegue del agro a partir de los granos y su precio internacional en alza. Empero, acaba de saberse que las cosechas de cebada y trigo serán sensiblemente menores a lo esperado.
Más tarde nos contó de la megaconcesión y de los miles de empleos que generaría. Sin embargo, hasta ahora, lo más notorio que de ella se ha sabido es una estafa perpetrada en Maldonado por los vivos de siempre.
Y anteayer le contó a Vázquez que vendrán capitales europeos para impulsar la producción y el trabajo. No sé exactamente por qué, pero me parece buena idea que esperemos sentados.
No hay caso, la cumbre de líderes políticos es necesaria.
No basta que Vázquez le haya llevado a Batlle una carpeta con ideas nuevas y fundadas; la olvidará entre los cientos de papeles que descarta, mientras sigue imaginando otras historias. Tampoco basta que Lacalle le espete una arenga diaria sobre cuán inactivo sigue el gobierno y le tire alguno de esos proyectos flexibles que suele sacar de la galera; el Presidente sabe hacerse el distraído y al Cuqui ya no le cree nada.
Tienen que estar juntos, encerrados y mirándose a los ojos, para que, tal vez, se haga cierta luz.
La verdad absoluta no la tiene nadie. La izquierda, a la que hoy le sobran razones, debe aprender a ir de a poco. A los blancos les haría bien olvidar por un rato sus ansiedades electorales. Y entonces, quizás, el Presidente nos depare la sorpresa de despertar y prestar atención a alguien más que a sí mismo.
La barra, eternamente agradecida. Sienta a la barra, lector: -¡Muy bien!
Sólo que no sé si queda tiempo. *
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