¿Todavía no has firmado por Ancap?

 

En 1927/29 Argentina creó YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) y en 1931 Uruguay fundó Ancap. La razón fundamental era que ya no se podían soportar más los precios que exigían las grandes petroleras como Shell, Esso y otras, que eran llamadas las siete hermanitas. La respuesta fue terminante: o aceptan nuestras condiciones o decretamos el boicot de combustibles a los dos países. YPF y Ancap se mantuvieron firmes y fueron a comprar petróleo en la URSS, el único país productor independiente en el mundo en ese entonces. De ahí viene el término «nafta», que quiere decir petróleo en idioma ruso, y es un nombre que sólo se usa en Argentina y Uruguay.

Esta es la gloriosa historia de Ancap en defensa de nuestra soberanía, que nosotros tenemos hoy que seguir defendiendo para hacer honor a nuestros mayores. Porque estos petroleros son hoy más peligrosos aun que antes, cuando EEUU y el señor Bush preparan el ataque a Irak, como primer paso para quedarse con el petróleo de toda la región: el Mar Caspio, Arabia Saudita, Irán e Irak, donde están las mayores reservas del mundo.

Ahora nos ofrecen precios más baratos. Es la mentira clásica. Por un tiempo bajan los precios, pero luego los subirán aun mucho más alto, cuando completen el monopolio. Y nos crearán una dependencia aun mayor que la que hoy tenemos con el FMI, porque ninguna economía puede subsistir sin petróleo.

En el precio el 38% son impuestos, 40% el petróleo, 14% la distribución privada y 8% el costo Ancap por la refinanciación y demás. De modo que si se quiere rebajar el precio, no hay más que aliviar de impuestos a los combustibles y desterrar la politiquería.

Se acaba el plazo para las firmas

Hoy hay 401.000 firmas y se necesitan 603.000, pero con el descarte, que es de un 3,5%, habrá que lograr 20 o 30.000 más. Si el ritmo ahora es de casi 7.000 firmas diarias y faltan unos 35 días descontando feriados, se obtendrían 245.000 + 401.000 = 646.000, o sea las 650.000 que se puso como meta la Comisión de Defensa del Patrimonio.

Pero para eso es necesario aumentar la movilización, la obtención de firmas puerta a puerta y los puestos fijos, en la confianza de que siempre en Uruguay es a último momento que se logra alcanzar la meta.

Todos tenemos el deber de salvar a la mayor de nuestras empresas públicas. *

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