Clases por licitación

 

Tampoco yo lo podía creer. Nunca, jamás había visto que en la Historia de la Educación Pública uruguaya se seleccionase al personal docente a través de un llamado a precios.

La rica tradición que fue construyéndose para cubrir los cargos docentes es la de los concursos (de oposición, de oposición y méritos, y de méritos), lo cual implica la utilización de un instrumento, al cual se procura dotar con las mayores garantías posibles de objetividad para que la selección recaiga en los mejor formados.

Todas las discusiones dadas hasta el momento, habían tenido como centro definir cuáles debían ser las mejores bases para garantizar que los más preparados fuesen quienes accediesen al desempeño de la tarea docente en cada llamado a interesados.

Cuando el mecanismo del concurso fue viciado, o fue desconocido, se alzaron las voces y se denunciaron los hechos como forma de sanear la situación.

Pero hoy la discusión sobre la provisión de cargos pasa a ser totalmente distinta: se inaugura el sistema de clases por licitación.

El Codicen ha dispuesto un llamado a inscripción de curso habilitante para inspectores y para inspectores regionales de Ciclo Básico, con una estructura de curso modular con una duración de 17 semanas, con una carga horaria presencial de 80 horas y una no presencial (a distancia) de 300 horas. De acuerdo con las bases, estimativamente, la primera etapa del curso se desarrollará a partir de la segunda quincena de noviembre, y la fase a distancia abarcaría gran parte del período de vacaciones estivales.

De acuerdo con lo que se informa en las mismas bases, la implementación de los módulos estará a cargo de entidades capacitadoras externas a la Administración Nacional de Educación Pública, que se seleccionará por un concurso de precios y financiamiento.

Hasta ahora el principio seguido era definir cuál sería el salario docente que se pagaría y seleccionar a los mejores por la vía de un concurso. Ahora el principio se subvierte: de los que se presentan se selecciona en función del precio y del financiamiento que se ofrezca.

Realmente el planteo es removedor. Y como removedor que es lo que hemos analizado con toda la apertura del caso. La conclusión a la cual llegamos siempre fue la misma: Esta forma de selección de docentes por la vía de la licitación se inscribe en la teoría que considera a la educación como una mercancía, y lesiona severamente a la más rica tradición construida desde José Pedro Varela hasta acá.

Es la teoría mercantilista de la Educación, que entre otras cosas considera que es el mercado y no la sociedad quien debe regular a las instituciones de enseñanza públicas y privadas, y al amparo de lo cual, se pretende que más que la Unesco y otros organismos internacionales especializados, sea la Organización Mundial de Comercio (OMC) quien defina los parámetros a que debe ajustarse la mercancía enseñanza.

Hoy se comienza con cursos para inspectores, ¿es el propósito seguir extendiendo las licitaciones para los otros cargos docentes?

Queremos que en la enseñanza de nuestro país se realicen los cambios que la sociedad necesita y requiere, no los que demanda la concepción mercantilista de la enseñanza. Por eso reclamamos una urgente revisión de este sistema de clases por licitación. *

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