Ministro, podremos seguir esperando
Un día y otro también escuchamos que el gobierno y el ministro de Economía y algún otro representante invitan o reciben a diferentes actores políticos, empresariales y sindicales para dialogar, recibir opiniones y reclamos; todo en el buen sentido de contribuir a dar fin a esta tremenda crisis que soporta nuestro país.
Del nuevo ministro de Economía todos expresamos que era un conocedor del ambiente político, que sabía dialogar, escuchar, que aparecía como un hombre flexible y otras buenas cualidades que adornaban a su persona. Ya se pasaron cinco meses y por ahora los temas siguen en la etapa de escuchar, dialogar, crear expectativa y anuncios que nada dicen en concreto. Por supuesto, comprendemos que algunos de los temas requieren estudio y tiempo, pero para otros se necesita decisión y empuje.
Renegociar la deuda externa, fortalecer el Mercosur, decidir si vamos al ALCA solos o con Brasil, son temas que compartimos la necesidad de tiempo, pero otros no pueden seguir en esta etapa de continuo diálogo, de tirar la pelota para adelante. Qué hacer con el sistema financiero y con los bancos hoy cerrados; el 30 de julio ya debíamos saber qué sucedería, eso espero creer de quienes dirigen el equipo económico, ¿por qué esperar cuatro meses para comenzar a explicar el plan?
Que los endeudados en dólares tendrían grandes problemas luego de la devaluación del 20 de junio también lo debería saber el equipo económico. Pasan más de cinco meses y ningún planteo, ninguna solución; bueno, no tanto: salió algo para los deudores de vivienda del BHU propuesto por el Partido Nacional y está en camino eliminar el IVA de los intereses de cuotas, también proyecto de los blancos.
Todo para después, para mañana. ¿Es acaso que desde el gobierno no se visualiza el desplome del país, la desesperanza de los compatriotas?
Algún lector dirá: este diputado plantea nada menos que planes de reactivación, de solución a endeudados, de consolidar el sistema bancario, recuperar poder adquisitivo de la gente, disminuir el desempleo, todo eso de una plumada.
Dicho así, parecería que lo nuestro es demagógico, pero le aseguro que cuando planteamos algo, es porque estaríamos dispuestos a aplicarlo si fuéramos los que tenemos las herramientas de decisión.
Ejemplos de lo que digo:
1. Crear 30.000 empleos de emergencia nacional.
Lo hemos explicado, lo hemos expuesto ante los dos ministros de Economía y la respuesta del primero fue «yo confío en que la actividad privada generará empleos». Pasaron 2 años y estamos cada vez peor; el actual ministro de Economía dijo que lo va a estudiar.
2. Reapertura de Sudamtex
En mayo de 2001 cerró definitivamente la fábrica, a los pocos días propusimos al ministro Bensión que la CND se pusiera a trabajar para la reapertura de la fábrica, recorriendo similar camino que el utilizado para la ex Campomar, hoy Agolan S.A. Respuesta: «Los privados serán quienes reabran la planta»; pasaron 18 meses y nada ha ocurrido.
Reiteramos hace tres meses el planteo al actual ministro de Economía y nos dijo que «podía ser un camino, que indicaría a la CND comenzar los estudios».
Aún no llegó la sugerencia del ministro a la CND o ésta se desacató y no cumple lo que le indica su principal accionista; espero que sea esto último y no que el ministro me dio una respuesta para salir del paso y luego no hizo nada.
Considero que diagnósticos, propuestas, mesas de diálogo hay de sobra en el país; hoy necesitamos planes concretos, para traer soluciones y esperanza a nuestro pueblo.
Tendremos que enterarnos de nuevos suicidios o que en nuestra TV aparezcan horrendos mensajes de niños desnutridos en Argentina, creyendo que algo similar no podría ocurrir en nuestro país. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad