Carta abierta a Tabaré Vázquez

 

Desde el mes de abril pasado el sector al que pertenecemos y presidimos está desarrollando la tarea de conformar un proyecto de país capaz de generar un futuro promisorio para todos. En tal sentido estamos orientando nuestra acción tendiente a establecer los contactos necesarios para viabilizar nuestras inquietudes que naturalmente están reñidas con los intereses de los «moderados» que conforman el establishment partidario. A partir de entonces hemos considerado como un acontecimiento inexorable e ineludible colocar en primera instancia el contacto directo con el partido al que usted representa, naturalmente a través de su persona.

En la línea de trabajo ha quedado constancia pública y explícita respecto de nuestra postura contraria a la política económica mantenida no sólo durante los últimos años, sino durante la última mitad de siglo pasado hasta hoy. Nuestro sector ha adquirido cierta relevancia en el espectro de las bases políticas que nos alientan aún más a continuar con este desafío al consolidado poder de los conocidos y mentados padrinos del partido.

Naturalmente son enormes las dificultades que se han presentado hasta ahora y tanto más aun son las que se avizoran. Sin embargo creemos que todos los partidos requieren una renovación de actitudes. En el Partido Colorado representamos la única opción de renovar esta conducción pancista.

Honestamente consideramos de enorme importancia para el país entero (ya que no sólo para el partido y su rutina) que nuestro sector obtenga el grueso de la voluntad del Batllismo verdadero. No es que queramos hacernos del poder para devolverle algo al país que tanto nos ha dado; sino para que los tan agradecidos de este país dejen de tener que agradecer tanto de una vez por todas. Basta de agradecer generando hambre de esta manera. Sea obteniendo o no el Poder Ejecutivo, desde el parlamento o desde donde la mayoría así decida, procurar que quienes desean hacer verdaderamente algo por Uruguay puedan tener la posibilidad de fusionarse y mirar con el objetivo común de solucionar inteligentemente la miseria que han generado los filosos agradecimientos de los ambiciosos; aceptando todas las diferencias como un puente a través del cual cruzar los abismos de la confrontación en beneficio de todos.

Siempre he creído que quienes desatienden un proyecto en beneficio de una idea están ejecutando el enorme sacrificio de condenarlo todo al fracaso. Es exactamente lo que ha estado haciendo el ejecutivo colorado constantemente; condenando la acción social en defensa de una idea: continuar en la conducción del mismo y el país aunque éste se caiga a pedazos.

Y se carezca del más elemental sentido Batllista de orientación social. Creen hasta hoy que la acción social debe estar sujeta a la capacidad de inversión y no hay un solo técnico que incurra en el acto de ser creativo y prudente a la hora de cranear las medidas sociales que además de generar consumo y trabajo sea capaz no sólo de no requerir invertir sino de ahorrar inclusive.

Las posibilidades son inmensas y varios de neutros proyectos que hemos hecho públicos sutilmente en la prensa no han sido considerados porque al parecer la premisa de que se parte es la de no empatar ni ganar porque hay que mantener o aumentar los niveles de desesperación para garantizar que el Uruguay continúe siendo un reducto a disposición de EEUU según sus necesidades.

Por cierto estas líneas me exponen al riesgo de un sicario, pero también es cierto que bien vale la pena jugarse la sangre para que los batllistas vean algo colorado en el futuro del partido y del país.

Nuestra gestión no es nueva. Llegamos a la prensa sin proponerlo ya que siendo el único sector del Partido Colorado que en los últimos años se tomó la molestia de golpear las puertas del PIT-CNT, apoyó sus paros contra la política económica y social, quiero estar junto a ellos para fortalecer no vínculos sublimes y de meros compromisos, sino para reconocer los reales problemas y darles tratamiento para solucionarlos. Si ser batllista es sinónimo de reaccionario, pido disculpas a todos los batllistas y ofrezco mi renuncia incondicional. Pero si se trata de ser creativos y activos en homenaje a don Pepe, a Domingo Arena, a César Batlle, a tantísimos ilustres defensores del Estado laico y democrático, entonces las cosas cambian y quienes deben renunciar a ser agradecidos son otros, sin más reparos ni demoras.

Señor Tabaré Vázquez: si el señor Presidente no le ha tramitado participación alguna a la tan desmentida reunión de líderes a la que usted tuvo la deferencia de ofrecerse (que si bien mantenemos diferencias, consideramos una persona honorable y merecedora de que muchos se saquen la gorrita o el sombrero a su paso), sepa disculpar la falta de experiencia al respecto y reciba nuestra más humilde disposición a mantener esa reunión de líderes asumiendo el liderazgo de los colorados no pertenecientes el ejecutivo nacional del Partido Colorado pero que suministraron su voto al batllismo y se están muriendo de hambre y desesperación porque también forman el grueso de los desocupados y exiliados que anhelan volver. *

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