Una mala ley para el Banco Hipotecario
Voté en contra de una mala ley que no fortalece al Banco Hipotecario. Pero lo que más me dolió es que los partidos tradicionales no hacen la mínima autocrítica del estilo prebendario con que administran los bienes del Estado.
Un diputado colorado quiso justificar lo injustificable, afirmando que el banco llegó a la actual situación fruto de «sus políticas sociales». La verdad es que la pésima gestión política y administrativa, la calesita de años captando en dólares a corto plazo y prestando en pesos a largo plazo, los subsidios encubiertos y entrecruzados entre la actividad financiera y la social, y una muy mala acción en la recuperación de créditos y en el abatimiento de la morosidad son los principales problemas que nos llevaron a la situación actual.
Estamos ante una historia que desemboca en un proyecto que, si tiene un mérito, es impedir la muerte súbita, como hubiera ocurrido con las condiciones del convenio pára el establecimiento del Fondo de Estabilidad del Sistema Bancario, que en la práctica liquidaba al BHU. Esto permite que se prenda una lucecita, como de CTI, PARA QUE en un período DE transición, quizás con un próximo gobierno progresista, podamos encontrar los mecanismos que realmente fortalezcan al BHU y contribuyan a solucionar la problemática de la vivienda. Hoy cada vez más familias se amontonan en asentamientos irregulares y carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad De las promesas de solución para la vivienda y que para el año 2000 todos los uruguayos tendrían casa propia, de campañas electorales financiadas con los fondos del BHU, llegamos a este proyecto ortopédico y peligroso.
Bregaremos por crear las condiciones para que se restablezcan las posibilidades del banco firme que la sociedad uruguaya necesita, enlazado con el Ministerio de Vivienda.
En primer lugar el cambio de cultura en la administración.
No se puede venir a decir que el BHU tiene una alta morosidad sin comentar cómo se concedieron los créditos, no se puede decir que el BHU está desfinanciado sin hablar de los gastos innecesarios que se producen.
La palabra autocrítica no existe en el diccionario de los partidos tradicionales y en especial del Partido Colorado.
Voy a ubicar algunas perlas de este collar.
Hace cuatro años el gerente general cobró por adelantado U$S 53.000 por licencias no gozadas, hoy además quizás se acoja a los beneficios jubilatorios. Pues bien, el actual Directorio, sin que nadie en Sala lo desmintiera, habría aprobado un plan de incentivos, de 15 a 20 sueldos, para funcionarios con causal jubilatoria, que parece estar hecho a la medida de algunos amigos del poder.
Podríamos hablar de los contratos de Arrendamiento de Obra, tengo los antecedentes de seis, con el estilo del 3 y 2, con doble posibilidad para presidencia. En estos contratos se estipula: » El BHU no se encuentra en condiciones materiales de realizar las actividades objeto de este contrato con sus funcionarios».
Esto es mentira.
Se contrata por necesidades políticas, de asesoramiento personal de los directores y por favores políticos. En algún caso se afirma que es para asesorar en el relacionamiento con las cooperativas de vivienda, ahora que esta ley liquida el financiamiento para dichas cooperativas, ¿caerá el contrato?
Los contratos van desde una edila titular del departamento de Artigas, un militar jubilado, un ex intendente y ex vicepresidente de otro banco oficial y otras virtudes.
Podríamos seguir con los gastos de choferes con locomoción oficial con estadía por varios días, comidas y horas extra.
Financiar un aviso en THE NEW YORK TIMES POR U$S 43.0000.
Esas son las cosas que duelen a la ciudadanía, gastos innecesarios para un BHU que era una joya de la sociedad uruguaya para construir viviendas y ahora se ha ido desfondando. No sólo en el caso famoso de un ex presidente sino todavía, aun durante la crisis actual, las mejores viviendas son asignadas para los amigos salteando las normas administrativas de transparencia y que garanticen que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley. Esta es una mala ley que le quita de sus objetivos el fomento de la industria de la construcción y de la vivienda y prende una luz roja de peligro.
Los trabajadores y empresarios de la construcción, los funcionarios del banco y las fuerzas progresistas seguiremos bregando para superar las trabas y hacer del Banco una herramienta sana y eficiente al servicio de la sociedad, sin clientelismo político. *
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