La necesaria reactivación
Los datos del tercer trimestre que miden la caída de la actividad a través de las ventas confirman mucho de lo dicho y, especialmente, los efectos cada vez más recesivos de la política económica.
Estos datos provenientes de la Cámara de Comercio y Servicios son comentados señalando que esa caída en el tercer trimestre está vinculada a la fuerte baja de los ingresos reales, los problemas del sector bancario y el aumento del tipo de cambio.
Las cifras publicadas por la prensa son complementadas con otras comprobaciones. La Cámara de Industrias sostiene que las ventas de los productos industriales diminuyeron en agosto (-6,6%) Y ello ocurrió por el descenso de las colocaciones en el mercado interno y de las exportaciones en todas las divisiones. Las mayores bajas fueron en los rubros de productos metálicos (-48%), minerales no metálicos (-36%) y empresas del sector papel e imprenta (-30,8)
Entiéndase que tras cada punto de caída de la actividad hay personas que pierden el trabajo, empresas que llaman a concordato o que directamente abandonan la actividad, impuestos que se convierten en obligaciones impagables y, por supuesto, la extensión cada vez más rápida de los niveles de pobreza.
Ahora, cuando en el país personajes como el doctor Ramón Díaz, hablan abiertamente de un posible default externo y algunos economistas sostienen (De Posadas, Santo y Cancela) que se debe iniciar de inmediato una negociación de la deuda externa, el Presidente de la República afirma que debemos vincularnos de inmediato al ALCA.
Menos mal que están apareciendo voces, como la del historiador Gerardo Caetano, que dijo al respecto: «La historia nos revela la futilidad de ese camino, del espejismo absoluto de suponer que encontraremos dinamismo en un acuerdo bilateral imposible con los Estados Unidos, o alguna negociación directa ingenuamente basada en ser el mejor alumno de la clase».
Los cómputos de actividad y las opiniones demuestran una cosa muy simple, indiscutible: por el bien de los uruguayos el gobierno debe abandonar la aplicación de su modelo de globalización neoliberal ya que ninguno de sus instrumentos funciona a favor de la gente. Si lo hace, logrará que todos los uruguayos nos encolumnemos para salvar al país, para salir del pozo oscuro en que nos encontramos.
Y que no se diga que no existen posibilidades. Mes a mes se incrementa, por ejemplo, el Fondo Nacional de Vivienda. ¿Por qué no propiciar, entonces, la puesta en marcha de un plan de obra pública?
¿No sería un primer paso hacia la reactivación? *
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