El petirrojo
Quiero hacer una declaración. Es mi deseo, angustioso ya, no ocuparme más del ministro de Salud Pública. Siento, lector, que a usted lo ha hastiado mi persistente crítica a este buen señor. Desafortunadamente, y quizás por alguna razón metafísica que uno es incapaz de comprender, hasta hoy me ha resultado imposible.
Vea lo que ocurre ahora. El laboratorio Biofarma ha sido suspendido, y parece una decisión atinada, porque violaba normas elementales en la elaboración de medicamentos. Lo curioso es que se llegó a tal conclusión luego de que varios pacientes sufrieron intoxicaciones graves. Salud Pública no había controlado a Biofarma en casi tres años.
Si este es el ritmo que Salud Pública considera normal para su vigilancia, y Varela lo ha ratificado, ¿no hay derecho a sospechar de cuanto remedio anda por ahí?
Pero hay más. Imagine, lector, a qué intensidad puede llegar nuestra preocupación si se confirma que el ministro ha pensado en la importación de medicamentos chinos para abaratar los costos de la atención de la salud. Nada tengo contra los laboratorios chinos, pero si a los que están aquí nomás se les descuida tanto, usted y me permito recordar a un viejo personaje televisivo que acuñó esta interrogación- ¿no desconfiaría? ¡Si hasta el plenario de mutualistas ha calificado a esta idea con dureza!
Una de las condiciones esenciales para ser un buen administrador público, sobre todo en un cargo técnico, es la percepción altamente diferenciada de actos y consecuencias.
Algún extraño mecanismo mental me hace recordar en este momento a esos seres de que habla la etología moderna, que, aun teniendo esa capacidad, suelen equivocarse; el petirrojo, por ejemplo, es capaz de luchar contra un hacecillo de plumas de color bermejo herrumbroso porque lo confunde con un competidor real.
No sugiero, ¡por favor!, que al ministro le pase lo que al petirrojo. Pero sería útil que reflexionase acerca de sus dichos y sus hechos. En una de esas descubre que su percepción diferenciada –que intuyo la tiene– ha sido dañada por un cortocircuito. *
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