Falacias de la lógica neoliberal
Señalábamos en nuestro editorial de ayer los embates doctrinarios del neoliberalismo apoyados en una campaña mediática sin precedentes. Sosteníamos que esa recurrencia obedecía a que en el mundo moderno la reiteración de conceptos –poco importa que sean éstos verdaderos o falsos, pero sí lo último, con mayor razón– termina convirtiéndose en demostración; como si a fuerza de repetirla, una idea quedara automáticamente demostrada.
Como para confirmar esto que apuntamos, el editorial del matutino El Observador de ayer está dedicado a cantar loas a Chile y México, dos «naciones latinoamericanas más ilustradas, visionarias y resueltas» que han logrado o están por lograr acuerdos comerciales con los EEUU y con la UE. Más allá de que tales acuerdos pueden resultar, como bien lo ha señalado Olivio Dutra, no una integración sino una anexión lisa y llana, de lo que se trata ahora, en la coyuntura, es de fortalecer el Mercosur como paso previo para abordar –en bloque y no aisladamente– otros acuerdos con el resto del globo.
Pero lo que interesa destacar es cómo opera la dialéctica de la derecha. Detallando las bondades del acuerdo entre Chile y la UE, el editorialista afirma que se liberará de aranceles el 85% del intercambio comercial y que ese porcentaje aumentará al 96% en cuatro años, para concluir: «Se estima que hacia el fin de esta década, el intercambio de U$S 7.600 millones del año pasado puede llegar a triplicarse, lo cual significa lisa y llanamente trabajo y prosperidad para la población chilena».
¿En qué se fundamenta para aseverar tal cosa? ¿En virtud de qué experiencia puede afirmarse tan ligeramente semejante falacia? ¿En qué país subdesarrollado la liberalización total del comercio ha significado disminución del desempleo y mejora del nivel salarial? ¿Quién puede sostener sensatamente que la apertura comercial ayuda a distribuir la riqueza más equitativamente cuando abundan los ejemplos que demuestran la inversa, es decir, que la liberalización promueve la concentración y la exclusión?
Pero eso no es todo. En su afán proselitista a favor del capitalismo salvaje, el analista nos recuerda que para llegar a esa panacea de los acuerdos comerciales con los países ricos, es preciso recorrer un camino que supone «apertura, desregulación y privatización de la economía».
Entre las múltiples tareas que debemos encarar, está la de denunciar este razonamiento sofístico y combatir el pensamiento único. Por falso e inmoral. *
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