Concordatos y mercado interno
El llamado a concordato de una importante cadena de supermercados es una muestra palpable de la profundidad de la crisis en que vive el país y de cómo las afirmaciones realizadas por el gobierno se han ido hundiendo indefectiblemente en un mar de errores.
Cuántas veces el ex ministro Bensión, aplicando esquemáticamente la teoría de los ciclos económicos, afirmó que se revertiría la situación y que la reactivación estaba a la vuelta de la esquina. A ello se sumó el presidente Batlle, que sostuvo en más de una oportunidad que la solución para el país está en la exportación de sus productos. Claro, los primarios, porque la política del gobierno destruyó el aparato productivo a niveles gravísimos y el país se quedó sin industria propia que se derrumbó junto a la pata que se apoyaba en el mercado interno.
Los nuevos concordatos son una demostración de ello, ya que la venta minorista es enormemente sensible a las fluctuaciones de un mercado que se empobreció rápidamente y en forma paralela a los cada vez menores recursos con que cuenta la gente.
La destrucción del mercado interno fue otra tan consciente como irresponsable acción de este gobierno que con los catorce nuevos impuestos que lanzó sobre la población, hizo caer rápidamente el nivel de compra y, con ese proceso, hizo crecer el déficit fiscal que se tornó inmanejable. El default interno, que el gobierno niega contrariando lo que dice la Cámara de Comercio, es una resultante de ello.
Por eso es sorprendente que tanto el presidente Batlle como el actual ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, sigan impertérritos sosteniendo que el país cumplirá estrictamente con los pagos de la deuda externa, intentando oponerse con esa afirmación peregrina al planteo del Honorable Directorio del Partido Nacional y a declaraciones de su presidente, Luis A. Lacalle.
No pretendemos ser alarmistas, pero si contabilizamos la mayoría de las afirmaciones realizadas por este gobierno, vemos que sus aciertos no han sido la constante. Pero, además, la crisis del país que se expresa con ese 19 por ciento de desocupación abierta, sigue sin revertirse por obra y gracia de la misma política nefasta. No se adopta una sola medida de reactivación tratando de recuperar el poder de compra de la gente. Se prefiere seguir empobreciendo a todos, en el marco de un país paralizado.
Lo que está ocurriendo ahora con las cadenas de supermercados es otra vuelta de tuerca demostrativa de lo mismo.
¿Cuándo se comprenderá que si no se mejora el poder de compra en el mercado interno, el proceso de concordatos seguirá adelante y con él la pobreza crecerá aun más?
¿Hasta dónde se quiere llegar? *
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