La rehabilitación no es un problema de edad
El Banco de Previsión Social brinda a los beneficiarios de pensiones por invalidez o asignaciones familiares dobles por discapacidad y para la concurrencia a centros de rehabilitación, educación e inserción social una prestación denominada Ayudas Especiales, estando en sus cometidos legales propender a la rehabilitación psicofísica e integración social.
Hace ya más de un año que se inició un debate a nivel del BPS respecto al alcance y contenidos de esta prestación. Así estuvo en consideración del Directorio un proyecto de reglamento para este tema, que no llegó a aprobarse aún.
En este marco, a principios de este año, comenzamos a recibir denuncias de todo el país que indicaban que «el BPS no estaba dando nuevas ayudas especiales». Tras meses de dilatorias, idas y venidas, se comprobó que cientos de nuevas solicitudes estaban «sin tramitar» a la espera de «informe técnico médico». En mayo-junio se destrabó la situación y se empezaron a procesar las nuevas solicitudes.
En el mes de agosto comenzamos a recibir denuncias de que «el BPS estaba negando ayudas especiales porque el solicitante del beneficio tenía más de 18 años». Primero de San José, después de Trinidad, Florida, Paysandú y otros lugares de todo el país.
Planteado el tema en el seno del Directorio (que nada había resuelto al respecto), y tras una inicial negativa, se reconoció que según la patología de la persona, y aduciéndose criterios técnicos, había casos en que «no era posible la rehabilitación», entre otras cosas por la edad del solicitante. Nosotros agregamos que en estos casos negados se marcaba en el formulario correspondiente el casillero titulado «No se autoriza» y en las causas de la negativa se marcaba un casillero donde decía «Por edad».
A los efectos de mejor ilustrar en este aspecto, vale transcribir un punto del informe técnico con que se justificaron estas negativas: «La capacidad de absorción de pautas de aprendizaje y comportamiento en personas con un déficit intelectual congénito o adquirido alcanza un máximo entre los 15 y los 18 años. Esta barrera etaria hace que posteriormente a ella exista una refractariedad a la adquisición de pautas nuevas, por lo que los resultados obtenidos a esa edad no pueden ser superados».
No vamos a controvertir el informe médico, ni a dudar del mismo, ni mucho menos de la idoneidad de los técnicos del BPS; es más, creemos que las edades mencionadas para «el máximo» de capacidad de aprendizaje es razonable. Pero sí nos permitimos señalar que, como el propio párrafo dice, se está haciendo mención a la edad entre la que se alcanza «un máximo» de capacidad de absorción. Pero cualquiera sabe que, por más grave que sea la patología, siempre es posible aprender… pero además nosotros entendemos que se trata de algo más que aprender: se trata de tomar y valorar lo que es la «rehabilitación integral». No sólo es el aprendizaje, sino también, tal vez más importante, es la inserción, la posibilidad de compartir un ambiente común, de mejorar la calidad de vida.
Porque la discapacidad no es sólo lesión, ni malformación, ni carencia de un órgano o de un miembro, y porque la rehabilitación integral no es sólo una cuestión médica, se trata de una cuestión multidisciplinaria que involucra por supuesto a los médicos, pero también a pedagogos, asistentes sociales, terapistas ocupacionales, nutricionistas y otros técnicos que deben participar.
Y como lo vimos en la Mesa Redonda realizada en abril de este año por la Comint junto a la Comisión Nacional Honoraria de la Discapacidad, estamos entre quienes entienden al BPS como un órgano fundamentalmente social, y en ese marco entendemos que «(…) la Rehabilitación constituye un proceso multidisciplinario que persigue la integración y/o reincorporación del individuo a su medio. Es un proceso multidisciplinario en tanto la integración de las personas con discapacidad en vida social afecta a todas las áreas de la sociedad, desde la prevención y la atención perinatal, el diagnóstico precoz, la educación y la formación profesional, el empleo, el transporte, las comunicaciones, hasta las actividades deportivas y el ocio (…).» Lamentablemente a pesar de que en esa ocasión se realizó la más amplia invitación a participar y exponer, sólo hubo oficialmente un ausente: el BPS.
Tras semanas de discusión y análisis el Directorio resolvió (este miércoles 30) que a los efectos de la concesión de ayudas especiales no se debe tener en cuenta la patología ni la edad del solicitante.
Asimismo el Directorio resolvió la creación de una comisión para elaborar un proyecto de reglamento sobre el tema, el que será puesto a consideración del Directorio antes de fin de este año. Para ello el máximo cuerpo resolverá en su próxima sesión los lineamientos y criterios a incluir en ese proyecto de reglamento. También se dispuso que la comisión creada podrá recibir aportes y propuestas de las organizaciones más representativas vinculadas al sector.
Esperamos que las propuestas ya presentadas por la Comisión Intersocial sobre Discapacidad, Inserción Laboral y Seguridad Social que integramos, y las que presentemos, prosperen y que el BPS pueda seguir siendo una de las respuestas posibles para las personas con discapacidad, sin discriminación de edad. *
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