Algunas reflexiones sobre el conflicto municipal
Realmente me causó sorpresa que luego de la incompetencia de la IMM en el reciente conflicto culminara con que uno de los portavoces y figura de la comuna capitalina, como lo es Alberto Pérez Piera, afirmara públicamente que «lamento que después de 15 días la huelga se haya levantado sin nada».
Está muy claro que la lógica de Pérez Piera al afirmar esto no tiene nada que ver con la lógica sindical que primó en la asamblea de Adeom; y es razonable que así sea. El señor Pérez Piera ve a la huelga solo desde el ángulo exclusivo de lo económico.
Pero, si profundizamos en esa lógica, veremos que se aproxima a la que aplicó un sector de municipales que querían profundizar el conflicto. Con razón o no, pero con todo el derecho de pretender que se cumpliera con el convenio suscrito entre la IMM y el gremio. Lo cual significaba una mejora económica y superior a la última propuesta realizada por las autoridades comunales.
Lo cierto es que la lógica de Pérez Piera pasa sólo por lo económico; salteándose por omisión o por picardía la violación de un convenio firmado hace sólo 10 meses. El hecho de que el gremio hubiera aceptado cualquier fórmula posterior que significara perder lo acordado en su momento con la IMM significaría el fin, o por lo menos el cierre, de una etapa donde se olvidaría que los responsables de este conflicto no fueron los trabajadores sino los incompetentes representantes de la IMM.
Los que desoyendo la opinión de vastos sectores de la economía, que vaticinaban una catástrofe en la economía de 2002, salvo el contador Alberto Bensión y sus amigos blancos todos los demás eran coincidentes de este caos económico que hoy vivimos. A pesar de todo, firmaron un convenio. Sin prever, además, una cláusula de salvaguarda o gatillo por si se disparaba la inflación; como sucedió. Pero además, no tienen siquiera el argumento de que lo firmaron presionados por el gremio con paros y movilizaciones, porque se firmó en una paz absoluta.
La moción que fue aprobada por amplia mayoría tiene una consistencia de dignidad que enaltece al gremio de Adeom. Levantar una medida extrema como la huelga sin nada a cambio, al decir de Pérez Piera, es una demostración que la lucha no es solo por los pesos. La rabia y la indignación de los trabajadores es que han violado un convenio.
Por eso, el tema sigue en discusión, donde esta en el tapete no la plata sino la mala gestión que en este hecho le compete a la IMM. Algo similar que yo recuerde y que también en su época hubo gente que no lo entendió, pero con el correr de los años quien quiera objetivamente valorar lo ocurrido vemos la profunda enseñanza que dejó el conflicto en 1986 en la Asociación Española.
También allí, después de una dura huelga con ocupación de los lugares de trabajo y con control obrero de la asistencia sanitaria durante 14 días y enfrentados al poder político del Partido Colorado (la dupla Sanguinetti-Faingold), el gremio levantó la huelga sin aceptar la fórmula de Magurno.
Desde allí hasta el día de hoy han transcurrido 16 años, donde nunca más la patronal reconoció al gremio como interlocutor y a pesar de todo este tiempo, sin representación sindical, 800 compañeros siguen hoy afiliados al sindicato. Un sindicato que orgánicamente casi no existe, pero que se sostiene en 800 conciencias que aún hoy siguen sin claudicar en sus principios. *
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