Razones y sinrazones de un enfrentamiento

 

El conflicto entre la administración municipal y Adeom nos exige como fuerza política reflexionar y expresar con serenidad algunas ideas.

En primer lugar queremos manifestar nuestro respaldo al gobierno del intendente municipal de Montevideo, el compañero Mariano Arana, en tanto hoy representa la única administración comunal que, coherente con sus postulados en defensa de los trabajadores, ha mejorado de manera importante y sostenida durante más de una década, el nivel salarial, las condiciones laborales y el conjunto de beneficios de sus funcionarios. Nadie podrá negar este hecho tan incontrastable al punto de ser usado ahora como el argumento principal por aquellos que no comparten o no entienden las reivindicaciones del sindicato de los municipales.

Pero esto es lo cierto. Lo que para algunos supone «beneficios desmesurados», para los sucesivos gobiernos desde1990 hasta la fecha, ha resultado ser – en el marco de lógicas negociaciones y consensos -, una política que concilió el interés general de los ciudadanos montevideanos y los intereses legítimos de los trabajadores. Esto es una política de dignificación del trabajo y del salario. Esta es una prueba irrefutable de la política salarial de un gobierno de izquierda.

En segundo lugar y ante los episodios violentos registrados en los últimos días no dudamos ni un instante en manifestar nuestro más enérgico rechazo y repudio, en tanto éstos atentan contra todo principio de respeto mutuo, tolerancia y convivencia pacífica aún en la discrepancia. La intimidación, la amenaza verbal y la violencia física que ha llegado incluso a poner en riesgo de muerte a otros trabajadores es la opción de la insania, y perjudica directamente los intereses de los trabajadores y del sindicato mismo.

En tercer lugar redoblamos la apuesta al diálogo como mecanismo de entendimiento y negociación, que debe al mismo tiempo dejar de lado enfrentamientos absurdos y las falsas oposiciones entre quienes defendemos desde uno y otro ámbito los valores de la dignidad del trabajo, la mejora de la calidad de vida y el bienestar de toda la población, y muy especialmente de la más desfavorecida.

Desde este enfoque, manifestamos nuestra convicción de que aún en condiciones adversas pueda primar la voluntad de ambas partes para lograr acuerdos y arreglos que contemplen con racionalidad los intereses de los trabajadores y de toda la población montevideana.

No deben estar nunca cerrados los caminos del diálogo respetuoso y la negociación inteligente; a nuestro juicio no se trata de acallar las voces de unos y suprimir toda posibilidad de divergencia. No se trata de derrotar a unos y condenar a otros. En realidad debería arbitrarse sobre la base de las mutuas concesiones y dirimir los conflictos en el marco del respeto y la voluntad real de acuerdo.

En cuarto lugar nos importa destacar y con una mirada puesta más allá de la actual coyuntura, que toda democracia se nutre de una plural convivencia de actores sociales, éste es uno de sus pilares fundamentales. Por ello es indispensable que existan sindicatos fuertes, robustos, con capacidad de constituirse en interlocutores legítimos frente al Estado y a las empresas, que actúen con responsabilidad y seriedad, con reclamos y también con propuestas.

Es razonable y totalmente comprensible que Adeom haya reivindicado el cumplimiento del Convenio, de hecho cumple con su rol en la defensa de los avances obtenidos y los derechos de sus trabajadores. Es razonable que se intente mejorar las retribuciones ¿por qué emparejar hacia abajo? Es cierto que son relativamente mejores que la media de los trabajadores o asalariados uruguayos, sucede que el salario real cayó más de un 20 %, la media de los sueldos está por el piso y además la canasta básica familiar está por arriba de los 20 mil pesos.

No obstante no nos parece razonable la forma y la actitud de muchos de sus dirigentes sindicales; éstos pueden a veces desorientarse y no ver una realidad que por dura golpea a miles y miles de trabajadores desocupados, informales y subempleados.

Ni el gobierno comunal es una «patronal hambreadora» ni Adeom es el modelo de sindicato maduro y responsable; con las disculpas por la intromisión en asuntos gremiales, no puedo dejar pasar los acontecimientos nefastos ocurridos en el Cilindro el viernes 1° de noviembre. No le hace honra a las mejores tradiciones sindicales del Uruguay. Un grupo muy minoritario de violentistas que intenta imponer con el uso de la fuerza y agresión su voluntad sin más argumentos que el patoterismo y la irracionalidad.

Por último, las causas y las consecuencias de este conflicto deben llamarnos a la reflexión; para salir fortalecidos gobierno y sindicato en cuanto a responsabilidades compartidas, es necesario también asumir el desafío de reformar estructuras y gestión de ambos actores. *

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