A los guapos
No es de hombres golpear a otros, luego de una instancia democrática de la que se sale perdedor.
No es de valientes amenazar y atacar a otros amparados en la patota y el anonimato.
No habla bien del conjunto al que se pertenece, tirar manotazos traicioneros.
Son conductas bajas, propias de quienes vienen, que mucho mal le hacen a la sociedad.
Estos comentarios son a cuento de la actitud de algunos integrantes del gremio de los municipales de Montevideo que luego de una asamblea arremitieron con violencia contra periodistas, cameramen y fotógrafos de distintos medios.
Estos colegas, víctimas del atropello injustificado, estaban trabajando, cumpliendo con su labor diaria de informar a la ciudadanía sobre un hecho de interés público, y seguirán haciéndolo a pesar de la lacra de la sociedad.
La primera vez que hubo manoseos contra la prensa de parte de integrantes de Adeom (24 de octubre), algunos pudieron pensar que se trataba de un hecho aislado. Al reiterarse la misma conducta unos días después (4 de noviembre) con la misma gente, uno tiene derecho a pensar que se trata de algo orquestado.
Un gremio como Adeom supo de épocas de resistencia luchando por causas nobles como la defensa de la democracia a comienzos de los 70, pero eso no está en discusión ahora y menos puede ser usado, ese pasado, en defensa de quienes hoy creen que tienen derechos por encima de otros.
La historia de un gremio, de cualquier asociación o persona se construye día a día y a veces por injusto que parezca, toda buena imagen puede empañarse al final del camino. Es así de simple. Y este es el caso.
No hablamos aquí de si los funcionarios tenían razón en sus reclamos o si las autoridades comunales mienten cuando dicen que no pueden cumplir un acuerdo firmado. No hablamos tampoco de si alguien en la población, es decir los vecinos que pagan los impuestos para que esto funcione, estaban mínimamente a favor o siquiera entendían los reclamos. No. El problema es otro. Es de conductas. Es de actitudes, de algunos funcionarios y dirigentes, responsables en última instancia.
Hoy los dirigentes de Adeom, en algo que se hace pasar como normal, llegan a sus asambleas rodeados de guardaespaldas, se hace funcionar «aparatos de seguridad», temen ser agredidos por los suyos, a los que se suponen que defienden desde la cúpula del sindicato, salen de la asamblea también custodiados, huyendo en autos y sin darse cuenta (o sí) empiezan a justificar, por la omisión de rechazar, las agresiones a periodistas.
El secretario general de Adeom, Eduardo Arbes, no sólo no repudió la agresión, sino que dio un paso en el sentido equivocado, cuando ayer en declaraciones a Radio Montecarlo, explicaba que el gremio pondrá a sus abogados a defender a los agresores.
Es evidente que no entendió nada, que sigue jugando en la cancha chica, igual que otros dirigentes y funcionarios, y que le falta mucha altura para dirigir a un grupo humano. *
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