La coalición vale sólo si le sirve a la gente

FERNANDO RIPOLL

 

Saludamos la resolución del Directorio del Partido Nacional que decidió el alejamiento de los ministros blancos del gabinete y optó por el régimen de gobernabilidad; bienvenidos aquellos que han resuelto acompañar la posición del senador Larrañaga como en este caso el Herrerismo y su presidente el doctor Luis Alberto Lacalle. Posición meditada durante largo tiempo por este grupo y sin duda que la proximidad de la Convención y la presión ejercida por el intendente Chiruchi, el senador Garat y el diputado González Alvarez, y muchos convencionales herreristas que cuando los apretaron los altos dirigentes de este movimiento dijeron: «Yo en la Convención voto igual» el retiro de los ministros, incidió en la decisión del Directorio.

La discusión de la Convención del próximo 3 de noviembre no debe circunscribirse a un tema menor como es el de las eventuales posiciones que los compañeros sustentan dentro del Partido Nacional como son las 12 pequeñas posiciones que tiene el senador Larrañaga o los compañeros herreristas con tres ministerios y decenas de entes y unos cientos de cargos desparramados en ellos (arrendamientos de obra, pasantías, contratos de diferentes formatos) o los otros sectores del partido, todos con ministros varios cargos y pases en comisión numerosos, arrendamientos de obra, etc.

Pero creo que los convencionales van a elevar la mira y no hablar de estos temas menores. Tenemos que hablar filosóficamente si sirve o no este modelo de cogobierno, sobre todo cuando está en juego el destino del país. Tenemos que hablar de la forma nueva de relacionamiento con el Partido Colorado; que comience a pasar por el Parlamento, que las coordinaciones de las bancadas funcionen y, lo fundamental, un respeto mayor al trabajo parlamentario de elaboración de las políticas que le sirvan al país. Ese va a ser nuestro espíritu en la Convención.

No podemos aceptar que el partido que históricamente ocupó posiciones de contralor en los diferentes entes autónomos y servicios descentralizados hoy no los tenga. Estos lugares no pueden ocuparse por un solo partido, si no ¿quién controla? Me pregunto: ¿no será mejor hacer coaliciones legislativas? Para dar las mayorías en eventuales leyes que ayuden a un gobierno a dar gobernabilidad y no dejarlo caer en tiempos difíciles como los que atravesamos.

Tenemos que ser sinceros y reconocer que no hemos podido incidir ni siquiera teniendo mayor compromiso al formar parte del gabinete en la relación con el Partido Colorado. Poco le ha importado el Partido Nacional, y lo han demostrado en los hechos; prueba de ello es que nuestros ministros firmaron la rendición de cuentas en blanco sin conocer su contenido. Ese no es el respeto que nos tienen que tener quienes son gobierno gracias al Partido Nacional. No podemos darnos el lujo de tener a compañeros valiosísimos formando parte de un Poder Ejecutivo cuya cabeza no respeta las propuestas que acuerda con el Partido Nacional y ni siquiera consulta a nuestros ministros.

El partido se ha embarcado en una patriada que está incluso perdiendo su rumbo histórico: no somos batllistas, no somos liberales, somos el Partido de la Nación, el que mejor interpreta los problemas de la gente o por lo menos así lo sentimos nosotros. No podemos dejar banderas históricas nuestras en manos del Frente Amplio, como la defensa de la producción en un país paralizado con nuestra población endeudada casi por completo.

Tenemos grandes pruritos en formar mayorías con otras fuerzas políticas para buscar soluciones para la gente. No somos libres e independientes como partido político y ni siquiera tenemos memoria porque el partido Colorado cuando tuvo que buscar mayorías con el Frente Amplio, no dudó en hacerlo. ¿O se olvidaron todos de la mentada elección de los representantes de los empresarios para el BPS?

No podemos seguir acompañando un gobierno que no quiere que lo acompañen. Batlle no es capaz de convocar a un GRAN DIALOGO NACIONAL invitando a los principales actores políticos en forma urgente. Entonces ¿de qué sirve estar en el gobierno si no podemos transformar la realidad para el mejor destino, si nuestras propuestas no son escuchadas? Creo que es hora de que los canvencionales, los que son los juntavotos del Partido, aquellos grandes relegados, voten a conciencia. Que nos dejen ser blancos sin ataduras. *

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