253.475: un número para cabalistas

 

De frente y de perfil, y con el cartelito en el pecho. Un número de seis cifras: 253.475 y una fecha al costado: 21-OCT-02. Quizás si fuera escritor podría intentar emular a aquel del Procesado 1040. Ahora sería: Procesado 253.475. Seguramente el escrito no tendría la misma altura literaria del otro. Pero como números de cábala para los quinieleros, éste otro es mejor. Porque una cosa es mandarse una redoblonita del 10 a la cabeza con el 40 en diez, al revés y al derecho, o jugarse unos manguitos a las tres cifras escalonadas a la grande, a los cinco y a los diez apostándole al 040 o al 104 o a los dos, y otra muy distinta es tirarse el lance con el 475 escalonado a la grande, los cinco y los diez y el 253 lo mismo; o si no, una redoblona al revés y al derecho con el 25 y el 75 a la cabeza y a los diez o a los ocho para que pague mejor….

La otra puede ser intentar salir de pobre con la redoblona calabresa, es decir sumando todos los números de la cifra que en este caso suman 26 y combinándolas con su capicúa el 62, lógicamente como debe ser, también al revés y al derecho, uno a la cabeza y el otro a los diez.

Pero si prefiere otro tipo de pruebas para su fortuna, puede intentar con el Cinco de Oro, combinando los números entre sí para lograr por ejemplo los siguientes guarismos que podrían llegar a ser la llave de un futuro promisorio: 25-34-27-24 y 35. O arriesgar a la Tómbola siete numeritos que podrían ser (siempre sobre la base de los del cartelito de frente y de perfil): 25-53-34-47-75-y por supuesto el 26 de la suma y su capicúa el 62.

Ahora claro, si usted no es aficionado al escolazo, y prefiere decidir su suerte con la lectura del horóscopo, veamos qué predecían los astros para ese día del cartelito, es decir el 21 de octubre. Veamos… bueno pareciera que la «estadía» tuvo lugar bajo el signo de Libra, el de la balancita, y parece acertado porque fue justamente un poder representado por una balanza el que decidió el inicio del proceso. Claro que por tratarse de la fecha que se trata, tiene cierta ascendencia en el signo de Escorpio, y aquí sí que las cosas se van aclarando porque lo del alacrán con la cola envenenada pinta como más representativo para esto. El horóscopo indicaba en esa fecha lo siguiente: «Durante estos días conviene que elija con mucho cuidado sus palabras y actúe con calma. Lo mejor es realizar alguna tarea en soledad y lejos del mundanal ruido».

¿Ves…? –dijera mi santa viejecita que Dios la tenga en la gloria– ¿ves? ¡Y después dicen que el horóscopo es puro cuento!

Pero volvamos a los numeritos del cartelito del prontuario: 253.475.

Si en lugar de sumar los números individualmente lo hacemos tomando las cifras con centena incluida, tenemos que 253 más 475 suman 728. Con estos nuevos números se podría hacer también una infinidad de combinaciones para la quiniela, redoblonas, tres cifras, etcétera, para el Cinco de Oro y para la Tómbola, y ni qué decir si sumamos los dígitos de 728 que nos resulta 17 y con éste y su capicúa el 71 tenemos otra vez para entretenernos en redoblonas y combinadas. Claro está que si en vez de sumar las cifras con centenas lo hacemos sólo con las decenas incluidas, sumaríamos 25 más 34 más 75, lo que resultaría en la cifra 124, que a su vez sumados sus dígitos el resultado es siete.

Y a eso era a lo que quería llegar desde el principio. Al procesado 253.475 lo deberían tener guardado por lo menos siete años. ¡Está escrito! Si no me creen, agarren un lápiz y un papel para jugarle a la quiniela.

Después de todo, siempre va a ser preferible para él que los «cabuleros» se la den con el escolazo usando los numeritos del prontuario y no los del nicho y las tres últimas cifras del certificado de Necrópolis, o la suma de los meses y los años, las semanas, los días, las horas y los segundos que su madre debería haber sufrido esperando saber algo de él si hubiese sido secuestrado impunemente con el visto bueno de algún sicario disponible de la dictadura.

Digo yo… no sé. Lo que sí sé, vecino, es que de ahora en más y espero que por muchísimo tiempo, en la Rambla se pueda respirar más puro el aire, aunque haya algunas baldosas que según dicen, andan por allí sufriendo de una nostalgia más que fulera. *

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