El método del terror
El ex presidente de la República Julio M. Sanguinetti en particular y, como reflejo, el Foro Batllista en general, han iniciado lo que será su estrategia en los próximos dos años: el recurso del terror. Basta escuchar cualquier intervención del ex primer mandatario y de sus correligionarios, para entender que el trillado camino emprendido muchas veces por el Partido Colorado está comenzando a recorrerse de nuevo.
¿Qué otro sentido tendrían las declaraciones de los últimos días realizadas por dos ministros que militan en ese sector, dejando trascender que el procesamiento del canciller de la dictadura Juan Carlos Blanco podría tener graves consecuencias para el país?
Un lector atento, leyendo o escuchando las declaraciones de los integrantes de este sector colorado, podrá comprender con claridad de qué hablamos. Se está en el comienzo de un campaña tendiente a distorsionar la realidad del país, afirmando que la división entre los uruguayos está entre el «bien» (los sectores tradicionales) y el «mal», que es la izquierda, «apátrida», «irresponsable» y «corrupta».
Sin embargo, ha corrido mucha agua bajo los puentes y los uruguayos, de todos los sectores, están conociendo una nueva realidad política: que han sido precisamente los representantes del Encuentro Progresista-Frente Amplio, los que han tenido una actitud militante en favor de los sectores más desfavorecidos por la política económica. Entiéndase, no sólo los trabajadores, sino los sectores industriales, comerciales, agropecuarios, etcétera. Hoy los sectores del trabajo, que antes vivían una división artificial, se sienten respaldados de una manera distinta y ello, de alguna manera, se está expresando en la intención de voto que indican las encuestas, que le dan a la izquierda más del 50 por ciento.
Por ello Sanguinetti ha resuelto comenzar a sentar las bases de un discurso «ultra» que se irá incrementando. Tratará de poner en la cabeza de la gente aquello de la «hermandad» de los partidos tradicionales, intentando desprestigiar a los sectores liderados por el doctor Tabaré Vázquez. En ello el líder colorado y sus colaboradores jugarán todas sus cartas.
Pero, sin duda, las cosas han cambiado en el país. La solidaridad recibida por la fiscal Mirtha Guianze es un ejemplo de ello. Un espaldarazo claro que muestra que ya no tienen cabida en el país retrógradas campañas tendientes a menoscabar a las personas por sus ideas. Pero además, es evidente que la jugada de la derecha estuvo mal planteada, porque los portavoces de la misma –dejando fuera los planteos de los ministros– están desacreditados ante la historia del país. ¿Qué decir del coronel Regino Burgueño, compañero de aventuras contrarias a los derechos humanos, de lamentables personajes que ganaron notoriedad por sus crímenes contra personas indefensas, en muchos casos torturadas hasta la muerte?
Todos esas agresiones son síntomas de una estrategia que está comenzando a tomar forma, pero que esta vez no será recogida por nadie.
Es que los uruguayos ya no aceptaremos esos métodos, propios de una derecha recalcitrante. *
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