Solidaridades
Mirando una bolsa de leche torcida en mi heladera, he recordado algo que repetía Wimpi: hay que tener noción de la medida. Y ponía, obvio en él, un ejemplo que convoca a la sonrisa: «Si el marido es muy sensato, la mujer se aburre al año. Si la mujer es muy insensata, el marido se arrepiente a los ocho días».
¿Qué tiene que ver la leche con la noción de la medida?
Vea, lector, los tamberos están atravesando, como tantos, por una dura crisis. Movilizados para reclamar lo que creen justo –un precio rentable para aquello que tanto les cuesta producir– se embarcaron en una cruzada solidaria repartiendo leche gratis por los más variados sitios. En el primer intento, le erraron a la medida; fue tan extendido el griterío a su paso, que no les alcanzó. Luego, un poco asustados del hambre que habían advertido y haciendo mejor los cálculos, redujeron la gratuita distribución a merenderos públicos y privados.
Fue, podría decirse, un acto solidario comprometido por una inadecuada noción de la medida.
Y pensando en términos de medida, uno tiene derecho a ciertas interrogaciones. Si los tamberos obtienen lo que esperan, ¿persistirán en su generosa actitud hacia quienes no tienen sino recipientes vacíos y el ruego en la mirada? ¿O acaso ha sido una solidaridad de coyuntura, estratégica, de esas que van unidas indisolublemente a una protesta y se diluyen cuando se acomoda un precio?
Espero que no. Está lejos de mi intención inferir a los tamberos el agravio de conjeturar, cuando ellos aún no se han pronunciado, un oportunismo semejante. Con seguridad, muchos uruguayos necesitados pensarán que, si los centavos de dólar por litro que paga la industria aumentan, también crecerá el reparto solidario de leche.
Sería espantoso que, al final, los tamberos no tuvieran noción de la medida e hicieran lo de aquel científico ruso que usaba la palabra como estímulo condicionante; le decía al paciente: «usted bebe agua, ha bebido otro vaso, usted ya bebió ya tres vasos».
Y el tipo, que no bebía nada, meaba cada vez más seguido y quedaba loco de contento. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad