Procesado 253.475 y sus amigos ministros

Desde los lejanos tiempos de la celebrada pieza «Procesado 1040″, del maestro Juan Carlos Patrón, un encausado no adquiría la celebridad de Juan Carlos Blanco. Inolvidable personaje «el Zorrito».

Claro, por aquel procesado y por el locuaz Zorrito que lo acompañaba, no había planteos militares.

No había editoriales plenos de groserías, con y sin firma, contra el magistrado actuante.

No aparecían ministros con la palabra embargada por la emoción expresando su convicción de inocencia. Pobre procesado 1040.

El caso «del 475″ está haciendo aflorar a muchos protagonistas más o menos latentes, como a los comandantes en jefe. El domingo le efectuaron «un planteo» al ministro Yamandú Fau.

La incidencia nos recuerda a la Argentina de los tiempos en que era presidente de la Nación el Dr. Arturo Frondizi. No pasaba un mes sin que los militares realizaran «un planteo», es decir formularan una serie de exigencias.

Por lo general el gobierno de Frondizi acataba. Cuando se negó, el planteo se transformó en golpe y Frondizi debió dejar la Presidencia.

Con el contenido del planteo militar del domingo, el ministro Fau asumió, ante la ciudadanía, una posición amenazante. Según dijo, la sentencia del Juez Cavalli «compromete la paz», rompe con el espíritu de la Ley de Caducidad que fue apoyada por el país cuando la ciudadanía optó por el camino de la pacificación».

Provenientes de la esperpéntica figura de Fau, ex socialista y ex militante del Partido por el Gobierno del Pueblo, liderado por el Dr. Hugo Batalla, esas amenazas resultan hoy patéticas.

Todo su movimiento escénico parece montado sobre el olvido de sus actuaciones políticas.

Especialmente de lo sucedido en el Parlamento en setiembre de 1990, cuando, habiendo pasado ya varios años de la aprobación de la Ley de Caducidad, en el Senado de la República se examinó la conducta del ex canciller en el episodio del Secuestro de Elena Quinteros.

Las actas de esta investigación están contenidas en el Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, en el Tomo 333. Ocupan 189 páginas, a dos columnas, con letra menuda.

A lo largo de ese exhaustivo informe y del intenso debate que se desarrolló luego, se analizan los mismos datos y las mismas circunstancias que le ha tocado examinar ahora al juez Eduardo Cavalli. Para el partido que integraba Fau, liderado por Hugo Batalla, la situación de Blanco, que era senador y no, todavía, el procesado 475, resultaba clarísima y así lo expresa con singular elocuencia el miembro de la Comisión Investigadora

Carlos Cassina, también uno de los líderes del partido de Fau.

Para Cassina  tomamos una cita cualquiera, hay muchas más , «el manejo frío, profunda e inexcusablemente inmoral que en él (memorándum de la cancillería) se hace de las ‘ventajas’ y ‘desventajas’ políticas de las alternativas de ‘entregar’ o ‘no entregar’ a ‘la mujer’… lo menos que puede decirse, por parte de cualquier ser humano con sentimientos normales, es que causa repugnancia. Que constituye una abyección!» DSCS, página 35.

También resultan de interés los «argumentos» del entonces vicepresidente de la República Gonzalo Aguirre y la tajante réplica formulada por el líder del PGP, Dr. Batalla.

Al decir de Aguirre, el sometimiento de Blanco a la Justicia, en setiembre de 1990, podría implicar un choque de poderes…

Plantearlo así, como lo hace Aguirre, dice Batalla «es llevar los términos de la discusión a fantasmas del pasado». DSCS, tomo 333, página 159.

Doce años después, y acrobacias políticas mediante, Fau se suma alegremente a los que quieren colocar los términos de los discusión haciendo ingresar los fantasmas y las amenazas del pasado. *

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