Autogestión
Dice la Biblia: «Los árboles del Señor están llenos de savia: los cedros del Líbano, que él plantó». Hubo en el Líbano abundancia de cedros, pero casi se extinguieron por la tala del hombre y por las cabras, que se los comían. La reforestación es reciente aunque exitosa; claro, antes hubo que controlar al hombre y a las cabras.
Aquí, ahora, lo que está desapareciendo es la comida. El hambre crece, pero ¿quién se da por enterado? La gente más necesitada, que siempre halla la manera de sobrevivir con dignidad.
Y lo hace por sí misma, apelando a la unión y a la autogestión, sin dar parte al divino Estado. Está a la vista el ejemplo de las huertas orgánicas que se desarrollan en algunos barrios de la capital: aseguran al menos comida básica y sana y sobra producción para venderla directamente y obtener una mínima rentabilidad. Debería celebrarse y sin embargo abundan los obstáculos.
La autogestión, en cuya base respira la vieja idea cooperativa de los pioneros de Roschdale, ha sido sutilmente perseguida por los últimos gobiernos, empeñados en ver en quienes se unen para un objetivo común todo tipo de conspiraciones y fundamentalismos. Pero este obstáculo la gente lo está resolviendo con sensatez: no pide nada y apela a la solidaridad del entorno.
Hace poco dije que el campo cada día es más ajeno, porque los de afuera lo están comprando todo y muy barato. Pero en Montevideo, quienes impulsan las huertas barriales también padecen la falta de tierras y la Intendencia aún no ha intervenido con energía, siendo que dispone de muchos terrenos improductivos. Este otro obstáculo la gente lo está resolviendo igual: une esfuerzos y no pide limosna.
Es una lección.
Pero no es la única. A los consumidores nos llegan frutas y verduras a un precio cada vez más difícil de enfrentar. ¿Intuye por qué, lector? Ajá, por la intermediación. Una actividad tan inútil como un timbre en un panteón o como escribirle un discurso a Batlle. ¡Este es el reino de los especuladores!
Menos mal, las huertas barriales van en camino de terminar también con esta plaga. *
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