Ni saben lo que votaron
Los jubilados estábamos convencidos que un grupo de políticos nos iba a proteger con sus votos y así poder mejorar cuanto antes nuestras jubilaciones. Se cansaron de salir en televisión y hablar por las radios, para decirnos que ellos iban a sacar cuanto antes el impuesto a los sueldos de los trabajadores y jubilados. Sin embargo, el otro día cuando aprobaron la Rendición de Cuentas, se olvidaron de todas las promesas y levantaron las manos, como buenos cumplidores del pacto entre colorados y blancos.
Así se comprueba cómo se comportan las usuarios de las bancas parlamentarias. Ellos cuidan sus lugares y no arriesgan para nada perderse ese privilegio. Y se olvidan muy fácilmente de cualquier beneficio para las clases pasivas o para los trabajadores uruguayos. Siguen aprobando exoneraciones patronales y colaboran con el vaciamiento del BPS, y, como clara demostración de su falta de memoria, autorizan a que los gobernantes de turno, a partir del 1º de enero de 2004 puedan mantener el Impuesto a los Sueldos sin restricciones.
Se cansaron de asegurarnos que era su preocupación y que iba a ser lo primero que cortarían, sin embargo, los votos confirman sus mentiras. A esta altura de las cosas, todos, cada uno de nosotros, lo repito, todos los jubilados y pensionistas nos hemos dado cuenta que no podemos contar con ninguna de las personas que ejercen los cargos parlamentarios en representación de los dos partidos fundacionales de la patria.
Muchos nos representan por Montevideo y no asumen la responsabilidad de su cargo, pero lamentamos mucho por todos aquellos que pertenecen al Interior del Uruguay y que por lealtad partidaria deben acompañar iniciativas impuestas por las autoridades de sus Directorios, y se olvidan de los queridos viejos de cada una de las poblaciones rurales.
Creo, que ni saben lo que votaron. Si pensaran un poquito nada más, y analizaran la perspectiva que tendremos los pasivos para el resto de este año y para todo 2003, llegarían a la conclusión que siguen sumiendo a las personas mayores en la más terrible crisis que puedan soportar. Haberlo hecho sin discusión, en tan poco tiempo, sin aportar ninguna iniciativa compensadora, es otro hecho inocultable de la poca preocupación de los parlamentarios por todos nosotros.
Es muy posible que los que lleguen a sobrevivir no olviden para nada cada una de estas actitudes y lo más seguro es que para la próxima ocasión no les vuelvan a otorgar el beneficio de la reelección.
Ellos ya emitieron sus votos, entonces las consecuencias ocurrirán, tarde o temprano. *
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